¡Vivan las burbujas!

 
Nuestra sommelier te cuenta lo que necesitas conocer para festejar esta época con los mejores vinos.

Llegó diciembre con su alegría y con él llega también la congestión de eventos de graduación, de fiestas de fin de año, de los clubes, con los amigos, con los compañeros de trabajo, con la familia y, por supuesto, Navidad y Año Nuevo y el compañero infaltable de todas estas reuniones: ¡el vino! Pero es que además de ofrecer un vino para acompañar una buena conversación, unas boquitas o una cena, no puede faltar un brindis por los logros, por los éxitos, por lo que ocurrió, por la nostalgia, por la esperanza, por la alegría... ¿Y en qué pensamos cuando queremos hacer esto? En burbujas, ¡sí, señor!

Y es que el vino espumante tiene una magia encantadora.  Desde que los franceses lograron cautivar las preciadas burbujas en el siglo XVII y convertir lo que se consideraba un defecto en un arte, lo que en su momento llegó a ser “posesión demoníaca de las bodegas” (razón a la que adjudicaban que explotaran los corchos de las botellas),  hoy día es un placer para todos los sentidos y se convirtió en una de las bebidas favoritas de la aristocracia.

Este arte desarrollado por los monjes franceses, inicialmente abanderado por Dom Pierre Pérignon, se fue perfeccionando en la región de Champagne.  Sepa Ud. que aunque todas las champañas son espumantes, no todos los espumantes son champañas.  Esta es una denominación de origen protegida por los franceses y que solo puede llevar el vino espumante elaborado en esta región del noreste de Francia, con las uvas aprobadas por la denominación (Chardonnay, Pinot Meunier y Pinot Noir). 

Existen otros métodos de elaboración de espumantes, pues las burbujas se convirtieron casi en una obsesión para la industria vinícola, así que al mismo tiempo cada país fue desarrollando también diferentes estilos.  En España tenemos las cavas desde el siglo XVI  y por su parte, los italianos cuentan con el afamado Prosecco, un espumoso de la región norte (Friuli-Venecia y Veneto) se elabora principalmente de uva glera. 

Por otro lado, también vale la pena mencionar que los espumantes se clasifican de acuerdo con su contenido de azúcar (esto puede variar un poco entre regiones).  Es así que en la etiqueta Ud. puede apreciar el estilo del espumante como: Brut nature o extra brut (sin azúcar añadida, menos de 6 g/l), brut (casi seco, 6-12 g/l), extra seco o extra dry (levemente endulzado, 12-17 g/l), seco o dry (ligeramente dulce, 17-32 g/l), demi-sec (suficientemente dulce al paladar, 32-50 g/l), dolce o dulce o doux (es la variedad más dulce, como para acompañar un postre, más de 50 g/l). 

La añada o cosecha es algo que normalmente no se pone en la etiqueta de los espumantes, a no ser que se trate de una añada excepcional o “vintage” en donde la bodega decide trabajar únicamente con las uvas de ese año.  De lo contrario, las bodegas hacen mezclas de vinos de diferentes años, intentando conseguir y conservar un estilo.  

Ahora que ya lo sabe, entre tanta variedad y estilo, no se quede con la misma.  Elija acompañar cada uno de sus mejores momentos con un espumante diferente y deje que su gusto decida cuál es su favorito de acuerdo con cada momento y con cada recuerdo. 

 
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