La pollera: símbolo nacional

1 noviembre, 2012 en Actualidad, Reportaje

Considerado uno de los trajes típicos más bellos del mundo, el nuestro conlleva una confección que es todo un arte.

Erika Thomas
erika.thomas@epasa.com

Cuando el sol ni siquiera ha empezado a brindar sus primeros rayos de luz, Rosy Ortega inicia sus labores en “Artesanías mi Panamá”, un puestito ubicado en la popular Plaza 5 de Mayo. Allí se dedica, desde hace 25 años, a dar vida a la pollera, considerada uno de los más bellos trajes nacionales del mundo.
“Empecé haciendo motitas”, comenta la experta artesana, “luego me puse a confeccionar vestidos típicos para muñecas, hasta que una persona en Las Tablas, de donde soy oriunda, muy empapada en lo que es el folclor, brindó un curso de confección de polleras al cual decidí inscribirme, pues me llamaba mucho la atención, y allí nos enseñó a hacer polleras para niñas y luego íbamos aprendiendo cómo tomar las medidas exactas para sacar las polleras para adultas”, señala. Así, le ha tocado realizar cientos de pedidos, tanto para clientes nacionales como internacionales.
Y no es un trabajo fácil. Requiere de mucha dedicación, paciencia, esmero y amor por lo que se hace, puesto que las horas que se invierten en este cometido son incontables.
Aproximadamente, dos días le toma a la señora Rosy y a su equipo de tres personas confeccionar una pollera montuna, su especialidad, y la que es considerada el verdadero traje típico de la mujer panameña. “Cuando la cliente viene y nos manifiesta qué es lo que desea, le tomamos sus medidas, buscamos la tela y empezamos a cortar lo que es el ancho de la falda, con sus tres paños característicos; luego nos encargamos de la blusa, en lo que constituye un verdadero trabajo en equipo: una persona se encarga de pegar las mangas, otra pega los encajes, y así sucesivamente hasta tener el producto final”, confiesa sonriente.

Eso sí, cuando se realiza una pollera de gala con bordados a mano, la historia es completamente diferente, una que conoce a la perfección la señora Bernardina González, con 40 años de experiencia en la ejecución de este arte.
“Este tipo de tarea toma aproximadamente de siete a ocho meses de continua labor, dependiendo de la cantidad de personas que participen y del diseño que se solicite, pues es totalmente realizada a mano y decorada ya sea con punto de cruz, sombreada con calados, bordeada o zurcida”, expresa.
Con el panorama anterior, no resulta ningún tipo de sorpresa que con la señora Bernardina trabajen seis artesanas que le ayuden con los pedidos, pues de lo contrario, sería prácticamente imposible cumplir con todos los pedidos que aceptan llevar en el tiempo estipulado, y tampoco es para sorprenderse que tanto ella como doña Rosy hayan tenido que rechazar a varios clientes. “Prefiero decir que no a quedar mal con un cliente por no entregar lo que me solicitó a tiempo”, asegura con ímpetu Rosy.
Costos elevados
Un problema que han enfrentado ambas microempresarias es el encarecimiento de los materiales de trabajo, las telas, los hilos y los encajes, haciendo que a su vez se incremente el costo de venta de cada una de sus polleras.
Por supuesto, todo depende de la categoría de la misma. Una pollera montuna para una niña oscila entre los 150 y 200 dólares, mientras que para una adulta puede llegar hasta 400 dólares.
En el otro extremo de la escala de precios se encuentran las polleras de gala. Una blanca o sin labores ronda los 600 dólares y las más elaboradas pueden llegar hasta los tres mil dólares.
Y aunado al encarecimiento de la tela, la zaraza para la montuna y la de gual o hilo para la de gala, se encuentra la escasez de este material, sobre todo cuando se aproximan las efemérides patrias en donde los pedidos se disparan súbitamente, por lo que hay que comprar las telas con varios meses de anticipación.
Visión a futuro
Con la incursión de las nuevas tecnologías y procesos de confección, surge la pregunta de que si esto va a modificar de alguna forma la confección del vestido femenino nacional. ¿Tienen cabida en esta labor la innovación y la creatividad?
Doña Bernardina señala que existen ciertos parámetros y normas a la hora de elaborar una pollera y que muchas veces se quiere hacer algo diferente, que rompa esquemas, pero que esto no es bueno para nuestras costumbres.
“Se debe exaltar y enaltecer nuestro vestido tradicional de la forma en la que siempre ha sido. Por eso es que los concursos y festivales, como el Concurso Dama Nacional de la Pollera “Margarita Lozano”, celebrado cada año en la ciudad de Las Tablas, Los Santos, cuyos objetivos son destacar el traje nacional de Panamá, promover los conocimientos sobre el uso correcto de la pollera y resaltar el trabajo de las artesanas de la provincia, de donde salen las polleras más bellas de todo el país”, asevera.
Por ello, son varios los talleres que se realizan, sobre todo en la ciudad de Las Tablas, en los que se imparten, paso a paso, clases que versan acerca de este arte, para que no se pierda la tradición entre las nuevas generaciones, “situación que sería nefasta y contraproducente, de acuerdo con doña Rossy.
“No debería dejarse olvidado o abandonado esta disciplina, porque realmente se va a perder lo autóctono, lo propio del país, nuestras raíces, y el Gobierno y las escuelas deben apoyar mucho a que esto no se pierda, al igual que cada uno de nosotros poner de nuestra parte, no es que ahora todos se conviertan en artesanos de la pollera, pero que sí muestren un poco más de interés”, asevera Ortega.
Y es ese interés el que le ha transmitido a su hija, quien desde pequeña, al ver trabajar a su madre, ha desarrollado una pasión por este tipo de trabajo que ahora ocupa orgullosa siendo adulta, y a quien no le preocupa desgastarse la vista y quemarse las pestañas laborando hasta las dos de la mañana, tal como lo hace su progenitora.

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2 Comments on "La pollera: símbolo nacional"

  1. \Tatyana Smith 5 noviembre, 2012 a las 3:55 PM · Responder

    Los felicito por este articulo. Con este tipo de entrevista anima a otras personas a continuar con todo lo relacionado con nuestro folcklore. Son cosas que si no se persiste se van a perder. Nuestra pollera, es un vestido de una elegancia que muchos las queremos tener.

  2. Felicita Delgado 13 noviembre, 2013 a las 8:58 PM · Responder

    es muy hermosa la labor que se realiza con nuestro traje típico nacional……………a mi me encantaría aprender hacer una pollera puesto que tengo 3 nietas y les encanta el típico a pesar de su corta edad……y aun no consigo alguien que me de clases o mas bien no se donde buscar ya que vivo en la capital ciudad de panamá………….si me ayudaran a contactar a alguien para recibir clases………… estupendo………….

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