¿Sabías que puedes llegar a desarrollar una adicción al ejercicio físico?

 
Lun, 06/11/2018 - 15:28
El entrenamiento físico de manera excesiva podría causar daños a la salud mental y física.

Ilustración: Refinery 29

Sabemos que realizar ejercicio es beneficioso para la salud física y mental si lo hacemos moderadamente. Todo en exceso es malo, y realizar demasiada actividad física puede traer problemas con el tiempo. Si esto te pasa, debes cambiar tu calendario de entrenamiento o buscar ayuda de un profesional.

Razones

Cuanto más ejercicio haces tu cuerpo se va a adaptando a esa rutina y necesitas subir cada vez más esa intensidad para seguir sintiendo esa misma satisfacción, ésta es una de las razones por la cual te puedes volver adicto al ejercicio. "Como esto es lo que buscas y se siente bien, sigues buscando más, ya sea a través de entrenamientos más largos o de una capacitación superior", así señala Rebecca Gahan, propietaria y fundadora de Kick 55 Fitness en Chicago en una entrevista para Popsugar.  

También se puede relacionar con la dieta, cuando no combinas bien los ejercicios con una dieta balanceada. Intentas quemar las calorías por comer de manera excesiva y compulsiva. Esto se puede llamar bulimia del ejercicio, indica Gahan.

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Otra razón es querer utilizar el ejercicio físico como una opción de salida de los problemas por los que puedas estar pasando. Una necesidad de control en un aspecto de tu vida cuando sientes que todo lo demás está fuera de control (incluyendo rasgos de personalidad, factores fisiológicos y genética). "Si alguien siente que es difícil manejar cosas como las emociones negativas, el estrés o la depresión, el ejercicio puede ser una forma de lidiar con estas cosas incómodas" dijo  Melainie Rogers, Fundadora de Balance. 

'La actitud' es la diferencia de una persona que realiza ejercicio sano versus una que es adicta. "Una persona adicta tendrá una rigidez en su rutina de ejercicios", dijo Rogers. Una persona que mezcla el ejercicio sano, es activa y tiene una dieta balanceada verá el ejercicio como parte de su vida, pero no como una prioridad. Este resultado puede proporcionar placer y un manejo del estrés de manera saludable.

Una rutina debe durar de 30 a 90 minutos, luego hay que descansar y no volver a ejercitarse durante unas 24-48 horas para que los músculos trabajados puedan  sanar y recuperarse. 

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Un adicto no esperaría más de seis horas para volver a trabajar el cuerpo, esta es una alerta. Gahan recomienda que se puede dividir el entrenamiento cardiovascular y la fuerza en dos sesiones: una sesión de cardio a primera hora de la mañana y una sesión de entrenamiento de fuerza por la tarde. Si se extiende las horas recomendadas podría haber un problema.

Rogers continúa diciendo que un comportamiento fuera de lo normal es que el horario del entremaniento interfiera con las actividades fuera del gimnasio. "Una señal principal de que la relación con el ejercicio ha llegado a un estado compulsivo es que existe una dependencia del comportamiento y está sobredimensionada. Por ejemplo, si este ejercicio se vuelve más importante que cosas como los compromisos sociales y el trabajo, el acto de hacer ejercicio ha ido más allá de neutral o saludable". 

Una persona que lucha contra la adicción al ejercicio a menudo priorizará una sesión de entrenamiento en vez de eventos sociales y pasará tiempo con sus seres queridos o se esforzará en el gimnasio o en una clase de acondicionamiento físico, incluso si están enfermos o lesionados.

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Consecuencias

Gahan dice que si un músculo se descompone, necesita descansar como un mínimo de 24 a 48 horas para que se recupere; sino corres el riesgo de que se agrave, por ejemplo, inflamación y daño de las articulaciones, pérdida de masa muscular magra en favor del almacenamiento de grasa, esguince de ligamentos y músculos o tendones desgarrados.

Este exceso también podría empeorar tu salud mental ya que algunos de los efectos secundarios por la adicción al ejercicio podrían causar una gran angustia, baja autoestima, irritabilidad y aislamiento. Cuando hay tanta dependencia en el ejercicio, incluso el cambio más pequeño en la rutina diaria de ejercicios puede causar una ansiedad insoportable. Retirarse de la vida social habitual puede causar un gran aislamiento y soledad.

Solución

Dejar de hacer ejercicio no es una opción ya que es vital para la vida del individuo. El primer paso y el más difícil es reconocer el problema y allí abordarlo. "Evalúe si su relación con el ejercicio se ha vuelto compulsiva omitiendo un día de ejercicio o cambiando su rutina normal. Si la idea de esto es difícil en sí misma o si trata de hacerlo provoca una ansiedad abrumadora, valdría la pena buscar ayuda profesional", concluyó Rogers.

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