Este nuevo estudio determina cómo guardar secretos afecta tu salud

¿Recuerdan esas películas que cuentan la clásica historia de que uno de sus protagonistas sabe algo que el otro no, y finalmente el secreto sale a la luz porque moralmente es demasiada presión mantenerlo oculto? 

Sí, podría ser "El Dilema" (El Poster abajo)

Pues un nuevo estudio encontró que realmente hay una sola forma en que mantener secretos afecta tu salud; el resto del tiempo, mantenerlos es generalmente benigno.

Michael Slepian, un profesor de administración de la Columbia Business School que estudia la psicología detrás de guardar secretos y quien llevó a cabo el estudio, explica que mucho de lo que creemos acerca de la desventaja de los secretos es porque una buena cantidad de estudios lo han considerado en un contexto social - Lo que significa ocultar las cosas de las personas con las que pasas tiempo.

En su estudio, él y sus colegas examinaron 1.000 personas sobre sus propios secretos - cuáles eran, a quién se los habían dicho (si alguien), y con qué frecuencia pensaban en sus esos secretos. Entre otros hallazgos interesantes, descubrieron lo siguiente: ocultar las cosas de otras personas puede convertirse en una segunda naturaleza para nosotros, tanto es así que el secreto ni siquiera puede surgir en nuestra mente cuando estamos socializando. Además, no encontraron conexiones entre secretos y mala salud.

Esto es sorprendente, ya que en el 2013 se realizó un estudio que aseguraba que esta práctica era dañina para nuestra salud, alegando que la corteza cingulada en nuestro cerebro está cableada para ser honesta; y cuando mantenemos un secreto, no le permitimos que funcione correctamente. En otras palabras, guardar secretos literalmente va en contra de lo que nuestros cuerpos están fisiológicamente diseñados para hacer. 

Eso podría ser parte de la ecuación, pero no es todo. Pareciera, según la investigación de Slepian, que los secretos podrían no tener el fuerte impacto negativo sobre nosotros que pensábamos anteriormente. Pero hay una excepción: un secreto puede dañarle si empieza a pensarlo con más frecuencia. En el estudio de Slepian, encontraron que cuanto más participantes pensaban en sus secretos, peor se sentían. Esto empeoraba cuando el secreto afecta cómo se siente una persona sobre sí misma, sobre todo si se sienten inauténticos y como si estuvieran escondiendo quiénes son realmente.

 

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