Aprende cómo manejar la ansiedad por comer

Lun, 10/08/2018 - 17:27
Te decimos algunos hábitos comunes que pueden aumentar tu nivel de ansiedad por ingerir alimentos. Asegúrate de cambiarlos de ahora en adelante.
 
La ansiedad por comer puede aparecer a cualquier hora del día; sin embargo, es quizás en horas de la tarde o durante las noches donde sientas esas ganas impulsivas de llevarse algo a la boca, sin parar.
 
Lo anterior, no se trata de una sensación en el estómago que conocemos como hambre o fatiga, sino más bien de un conjunto de sensaciones que te inducen a  buscar relajación bocado tras bocado.  ¿Te identificas?
 
La buena noticia es que al igual que todo lo que ocurre en nuestro cuerpo, existen formas de comprender  y prevenir la ansiedad. ¡Sigue leyendo!
 

Entendiendo la ansiedad

La ansiedad es un reflejo natural del cuerpo humano cuando éste quiere mantenerse en estado de alerta frente a una situación de estrés o peligro. Para ello, el organismo acciona una serie de hormonas, entre las cuales se encuentra la tan escuchada  “hormona cortisol”, ocasionando así que aparezcan muchos signos y síntomas como agitación, sudoración,  aumento del apetito, entre otros. 
 
Ahora bien, no con esto quiero hacerles pensar que la ansiedad es mala. Realmente no. Incluso en momentos es necesaria como forma de reacción del cuerpo a estímulos negativos y fuerza motora para solucionarlos; sin embargo, un manejo inadecuado de la misma puede repercutir en un desequilibrio en nuestra alimentación y peso corporal, afectando paralelamente lo más preciado que tenemos: nuestra salud.
 

Qué debemos mejorar 

Existen algunos hábitos comunes, que la mayoría de las personas desconoce, los cuales pueden aumentar su nivel de ansiedad por comer. Asegúrate de cambiarlos de ahora en adelante. 
 
No saltarse las comidas. Al saltarte las comidas, otra hormona muy conocida, la “grelina” (cuya función es promover hambre/apetito en estado de ayuno), aumenta sus niveles en sangre lo que se asocia al aumento de las ganas de comer impulsivamente e incluso en porciones mayores a las que necesitamos.
 
Mantener un peso más saludable. Un estudio realizado en adolescentes de Alemania  encontró que los que tenían exceso de peso eran más propensos a tener más elevados los niveles de la hormona leptina (encargada de enviar la señal de saciedad al cerebro), y extrañamente  presentaban mucha ansiedad por comer. Esto nos hace ver que en la obesidad se presenta la resistencia a la leptina; quiere decir que aunque la hormona que nos debe decir que “paremos de comer porque ya estamos satisfechos” está presente, en este caso (obesidad) no puede ser utilizada.
 
No excederse con el café. Un tema muy controversial para algunos, ya que los beneficios del café han sido probados en muchos aspectos; sin embargo, un ensayo realizado por Universidades de España y Estados Unidos, reveló que la acción de la cafeína puede actuar como promotor de la ansiedad por comer  o como supresor del apetito. Según describen los investigadores, lo anterior puede estar relacionado al  escenario en que se encuentre el individuo, si se está en reposo o en actividad. 
 
Comer despacio. Está ampliamente demostrado que comer a la carrera  puede interferir en el mecanismo de regulación hambre-saciedad. El tiempo recomendado por  los expertos es de 15 a 20 minutos o más  para consumir una comida principal; además, la buena masticación nos beneficia indirectamente para sentirnos placenteramente satisfechos después de comer. 
 
Procurar una alimentación nutritiva. Todos nos alimentamos, es decir comemos lo que elegimos, mas no todos nutrimos adecuadamente nuestro cuerpo, y esto a la larga puede llegar a convertirse en una forma de impulsar el deseo de comer excesivamente aun cuando no exista hambre. Este comportamiento  no es más que nuestro cuerpo diciendo "necesito nutrirme", y pese a  las toneladas de comida que podamos ingerir, no se sentirá en equilibrio a menos que se le proporcione una dosis de nutrientes de forma equilibrada. 
 
Dormir mejor. Aunque no todas las personas necesitan 8 horas exactas para descansar, los extremos como solo dormir 2 o 4 horas pueden afectar significativamente el apetito, induciendo una vez más a sentir ansiedad por comer. 
 
¡No te dejes vencer! Levántate y mejora estos aspectos en tu estilo de vida y te aseguro la victoria ante la que ahora será una rival conocida, que solo usarás para tu provecho. 
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