La educación que queremos vs la educación que tenemos

 
Mié, 12/04/2019 - 11:39
Para tener un mejor sistema educativo, como de primer mundo, es necesario que haya un cambio en la sociedad, desde los gobiernos y las escuelas, hasta el hogar.
En reiteradas ocasiones he escuchado pláticas entre personas quienes se expresan sobre nuestra educación, y no de la mejor forma. Es claro que todos tenemos derecho a expresarnos, pero ¿qué nos hace pensar que criticar va a generar un cambio positivo? La educación inicia en casa, como bien menciono en la gran mayoría de mis artículos, y es trabajo de cada uno de nosotros velar porque cada día esta sea mejor.
 
Nos quejamos del sistema con el que convivimos a diario, pero no hacemos nada por modificarlo. Primeramente, debemos hacer un cambio de mentalidad. Cuando dejemos de compararnos con el resto del mundo, entonces progresaremos. Y no me refiero a que no podamos tomar otras culturas de ejemplo, sino más bien proyectarnos en ellas para bien. 
 
Hablamos de las escuelas del primer mundo, como las de Japón, Singapur, Finlandia, entre otras, en las que se trabaja en equipo y se inculca en los estudiantes, desde pequeños, el amor y dedicación por su escuela, porque esto les beneficiará en un futuro a ellos mismos.
 
Si vamos a comparar, entonces veámoslo de esta forma: Si nos piden ir a limpiar la escuela, la primera respuesta es “Yo no la ensucié, ¿acaso no hay trabajadores manuales allí? Para eso yo pago”. Claro, así inicia todo, ahora incluyamos un poquito de valores: Si usted ensucia algo, usted lo limpia, y estoy hablando desde las edades preescolares. Queremos una educación de primer mundo, pero si no nos pagan la “Beca Universal” no estudiamos y nos vamos a la calle… “porque es nuestro derecho”. 
 
Queremos una educación de primera cuando no capacitamos a nuestros docentes y aún viven enseñando con el mismo “librito” de hace 20 años bajo el brazo, sin cambiar las metodologías de enseñanza. Muchos de ellos no tienen idea de qué está sucediendo con su estudiante, simplemente “todos se portan mal”. Otros dicen: “Aquí el maestro soy yo, y se hace lo que yo digo”, sin disposición de ayudar al estudiante o, por el contrario, también existen estudiantes que no respetan en lo absoluto a los docentes. 
 
El docente debe siempre actualizarse, pero esto también es parte del gobierno. Es cierto que cada quien es responsable de su aprendizaje, pero entonces si van a hacerlo, deben hacerlo bien. Cualquiera puede estudiar docencia, pero no todos pueden ejercerla correctamente. 
 
No podemos seguir quejándonos de nuestra educación, debemos ser agentes de cambio, pero esos cambios deben iniciar desde arriba. Colocar ministros que sean docentes, que conozcan sobre el tema, que hayan estado en un salón de clases, que sepan cómo es el día a día. 
 
 En estas escuelas de primer mundo, se orienta al estudiante desde pequeño para que explore y descubra cuáles son sus habilidades mejor desarrolladas y aprovechar su potencial. Sin embargo, en nuestro sistema de educación debes pasar prácticamente todo el suplicio de una educación básica para entonces cambiarte 4 veces de carrera en la universidad porque no tienes idea de qué hacer con tu vida, ya que nadie te dijo ni te ayudó a ver en que área te desenvolvías mejor. Es importante mencionar que a diferencia de hace 10 años atrás he visto de una u otra escuela que están añadiendo más bachilleres en otras áreas que no solo sean ciencias o letras. ¡Bravo por eso!
 
Si queremos una educación buena entonces empecemos por cada uno de nosotros, por estas generaciones que se vienen levantando, por las que aún están a tiempo de cambiar. Dejemos de criticar y seamos ejemplo para todos. ¿Cómo? Haciendo, cooperando, preguntando, investigando, ejecutando... No nos quedemos solo en el plan, sino que más bien hagámoslo por el bien de nuestra sociedad. No habrá cambio si no cambiamos de mentalidad. Si yo ensucio, yo recojo; si no me esforcé lo suficiente, entonces no lo merezco, pero debo intentarlo nuevamente; si fracasé, me levanto; pienso, me involucro en la vida escolar de mi hijo y no le pido al profesor que me le regale el punto para que pase con el 3.0. Si me piden ayuda y no puedo porque estoy trabajando busco otra forma de hacerlo, la escuela no es solo para que los maestros hagan todo, esto es trabajo de todos. 
 
Es responsabilidad de cada uno de nosotros como ciudadanos, no solo de este país sino también del mundo, velar por una educación de calidad para nuestras generaciones, pero el cambio empieza en ti. 

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