Perspectivas educativas y de salud ante regreso a clases 2022

Jue, 03/10/2022 - 09:00
Conoce sobre el impacto de la pandemia en el incremento de la vulnerabilidad de la niñez, la pérdida del aprendizaje, el desarrollo profesional continuo de los docentes, y en temas de salud.
El Centro de Investigación Educativa (CIEDU) y Comités de Educación y Salud de Ciencia en Panamá comparten las perspectivas educativas y de salud ante el regreso a clases 2022 en donde se presenta el impacto de la pandemia en el incremento de la vulnerabilidad de la niñez, la pérdida del aprendizaje, el desarrollo profesional continuo de los docentes, y en temas de salud.
 
 

Educativa  

  • Incremento de la vulnerabilidad  

La pandemia ha resultado en un incremento de problemas de salud mental y ansiedad en niños, niñas  y jóvenes. Ha interrumpido el acceso en servicios de salud y de nutrición que solían ocurrir de manera  presencial en escuelas (como vacunación rutinaria y meriendas escolares). Adicionalmente, la  violencia intrafamiliar en Panamá ha incrementado durante la pandemia (Estrella de Panamá, 2021;  Sanjur, 2021), con implicaciones socioemocionales y de seguridad para la niñez. UNESCO (2020) y  el Banco Interamericano de Desarrollo (Bos et al, 2020) resaltan la importancia de reiniciar  programas de alimentación escolar, priorizar la atención a las poblaciones más vulnerables y en  riesgo de exclusión escolar, y apoyar a docentes y líderes educativos para atender las nuevas  necesidades psicosociales de los estudiantes, resaltando esfuerzos exitosos en países como  Nicaragua, Uruguay, India, Somalia y Turquía. 

 

  • Pérdida de Aprendizaje  

Hay una correlación entre grado de pérdida de los aprendizajes con la duración del cierre físico de  escuelas. En Asia, los estudiantes de escuelas que estuvieron cerradas por más tiempo sufrieron  pérdidas de aprendizaje de hasta un 55%, mientras que las escuelas que estuvieron cerradas menos  tiempo tuvieron pérdidas de solo 8% (UNESCO, 2021).  

Las pérdidas en aprendizaje durante COVID-19 no han ocurrido solamente como resultado de cierres  de escuelas, sino también por la efectividad baja o parcial del aprendizaje remoto e híbrido (UNESCO,  2021).  

  

  • Desarrollo profesional continuo de los docentes (DPC)  

Un reciente diagnóstico de necesidades de perfeccionamiento docente de Panamá, llevado a cabo  por American University y el Centro de Investigación Educativa (CIEDU) (De León, 2021) reveló la falta  de desarrollo profesional continuo (DPC) previo necesario relacionado con la tecnología, incluyendo el uso reciente de plataformas virtuales para brindar capacitación docente en habilidades  informáticas básicas, durante la pandemia. Se enfatiza la importancia de aprender cómo enseñar el  uso apropiado de la tecnología a sus estudiantes, y se atribuye el DPC relacionado con cómo enseñar  en línea como crítico en su capacidad de transición al aprendizaje virtual.  

  

 

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Salud  

  

  • Nuevas variantes del SARS-COV2  

En diciembre de 2021, la variante Omicron sobrepasó a la variante Delta en frecuencia de incidencia  en Panamá (ICGES, 2022) convirtiéndose en la dominante del país. A pesar de que existe evidencia  que sugiere que la variante Omicron es más contagiosa que otras variantes de COVID-19, el esquema  de recomendaciones de bioseguridad ya existentes es válido y efectivo.  

  

  • Vacunación  

La vacunación es la principal estrategia de prevención de salud pública para poner fin a la pandemia  de COVID-19. Promover la vacunación en niños y niñas puede ayudar a las escuelas a regresar de  manera segura a clases presenciales, así como a las actividades extracurriculares y deportivas (CDC,  2021; ECDC, 2021). Desde el 11 de enero de 2022 se inició vacunación a todos los niños y niñas de  5-11 años. Al 4 de marzo del 2022, se han aplicado 214,286 dosis de la vacuna pediátrica, alcanzando  un 35.5% de cobertura en el grupo poblacional (MINSA, 2022). El Ministerio de Salud reporta que 93%  de los docentes han recibido vacuna contra COVID-19. El MINSA ha establecido la obligatoriedad de la vacuna para todos los funcionarios públicos (incluyendo docentes), con la alternativa de realizar  pruebas semanales en caso de no estar vacunado.  

 

  • Medidas de Bioseguridad (Intervenciones no farmacéuticas)  

La data muestra que el uso de mascarillas, espacios bien ventilados y la constante higiene de manos  (o uso de gel alcoholado) es altamente efectivo en reducir riesgos de transmisión en ambientes  escolares (ABC Science Collaborative). La evidencia sugiere que no hay diferencias en transmisión  secundaria entre buses escolares que ofrecen distanciamiento y aquellos que sí ofrecen  distanciamiento (CDC, 2021).  

 

La CDC (2021) recomienda que las escuelas mantengan al menos 1 metro de distancia entre  estudiantes dentro de cada aula para reducir el riesgo de transmisión. Múltiples países han dejado  de mantener el distanciamiento en las aulas (Schechter-Perkins et al, 2022), aunque existe todavía  limitada documentación de resultados, no se han registrado aumentos de transmisión comunitaria  en dichas circunstancias. El Banco Interamericano de Desarrollo estima que dada la densidad en las  aulas en la región deberíamos contar con al menos 2.25 metros cuadrados por estudiantes, mientras  que el promedio es de 1.6 (Bos et al, 2020). Sin embargo, la mayoría de los países de la región han  regresado a clases presenciales con mucha anterioridad a Panamá. Algunos países como China,  Rwanda, Ecuador y Dinamarca incluyeron entres sus esfuerzos ante este reto el reclutamiento de  voluntarios temporales como docentes con preparación de emergencia para reducir la proporción  estudiantes a docentes, la construcción de espacios adicionales, el establecimiento de horarios  escalonados donde fuese posible, y el uso de espacios no usualmente utilizados como salones tales  como museos y espacios de recreación juvenil (UNESCO, 2020). En los casos en donde no sea  posible mantener esta distancia física, es esencial el uso múltiple de estrategias de prevención, entre  ellas vacunación, uso de mascarillas, ventilación, constante higiene de manos, y pruebas de COVID 19 rutinarias (CDC, 2021). 

 

 

Principales metas para los sistemas de salud y educativo  

  

Educativo  

1. La recuperación del aprendizaje perdido durante la pandemia, que permita que los niños,  niñas y jóvenes puedan continuar con el currículo que corresponde a su edad y nivel  educativo. 

2. Un sistema escolar flexible y que tenga la capacidad de adaptarse rápidamente a cambios  de modalidad, atendiendo los protocolos establecidos.  

3. Que las infraestructuras escolares tengan las condiciones mínimas para la presencialidad.  (De los 3,102 centros escolares oficiales en el país, hay 2,746 colegios cuyas infraestructuras  cuentan con las condiciones para abrir, de acuerdo a Arcia Jaramillo, 2022).  

4. Atención priorizada a las necesidades socioemocionales de los estudiantes, y a los  estudiantes fuera del sistema escolar y en riesgo de ser excluidos. 

 

Salud  

1. Que la comunidad educativa y padres de familia estén educados en medidas de protección  de los niños y niñas dentro y fuera del aula de clase. 

2. Que los niños, niñas, docentes y escuelas cuenten con los insumos necesarios para un  retorno seguro a clases: mascarillas adecuadas, salones ventilados, acceso a vacunación y  acceso a agua para lavado de manos, o en su ausencia, gel alcoholado. 

3. Que haya decisión amplia por parte de padres de familia de vacunar a sus hijos e hijas, y para  lograr pleno acceso a vacunación en la población de 5-11 años.  

4. Que exista agilidad en la disponibilidad, aplicación y comunicación transparente de  resultados de pruebas para detectar transmisiones escolares.

 

 

 
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