Eduardo Cano Espino, guardián del folclor panameño

 
Lun, 07/16/2018 - 11:17
El investigador de indumentarias típicas de Panamá ha divulgado nuestra cultura y ha mostrado la pollera fuera del país. Nos habla de su visión y aporte a las tradiciones locales.
Si hay una persona que sepa sobre la historia, evolución e importancia de la pollera panameña es Eduardo Cano Espino, un investigador de indumentarias que ha dedicado 20 años de sus 52 al estudio de la vestimenta folclórica y, en general, de la cultura y costumbres del istmo.
 
Graduado en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y con una maestría en tejidos Tejidos Planos, por la Universidad Complutense de Madrid, Cano se ha sumergido en diferentes archivos y bibliotecas de América y Europa buscando información histórica sobre moda, indumentarias regionales y Panamá, para poder hacer conclusiones con un respaldo fundamentado sobre la vestimenta folclórica. Incluso, luego de sus estudios y observaciones, el investigador  hizo una clasificación del traje folclórico.
 
Cano ha realizado diversos aportes al folclor panameño. En 2017 dictó 68 conferencias gratuitas en el país y organizó el Congreso Nacional y el Simposio Nacional de la Pollera. También ha participado en las jornadas de inventarios de artesanos de la pollera para el Proyecto de Salvaguarda del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici).
 
En 2017 el estudioso realizó una gira por algunos países del viejo continente dictando la conferencia ‘La cultura folclórica panameña' en Europa. A su travesía llevó cuatro polleras con sus accesorios, con las que pretendía que los extranjeros identificaran a Panamá más allá del Canal, la Invasión y los papeles de Panamá.
 
Su andar a lo largo y ancho del país rescatando y divulgando las tradiciones panameñas, le ha valido al tableño numerosos reconocimientos (alrededor de 100), como la Medalla por la Identidad Nacional, que le otorgó la Autoridad del Turismo de Panamá (ATP); y los reconocimentos por parte de la Escuela Nacional de Folklore, la Feria Internacional de La Chorrera, el Museo Manuel F. Zárate, el Municipio de Santiago, el Municipio de Penonomé, la Feria de la Candelaria en Bugaba, entre otros, por su aporte al folclor local. Y durante el próximo mes de octubre será el abanderado principal en el Festival del Toro Guapo, en Antón.
 
Conversamos con el investigador sobre su visión de la pollera y las costumbres panameñas.
 
 
¿Cuándo surgió su amor por la pollera?
Desde que tengo uso de razón amo la pollera; aunque en un plano más profesional, desde que descubrí que es un tesoro que nos pertenece a todos los panameños y que aquí faltaba un estudio profundo basado en argumentos sólidos —no en fábulas y mitos—.
 
¿Qué tiene la pollera que la hace única y tan llamativa?
Para la mayoría, la pollera es solo es traje con labores llamativas;  pero para mí, cada pollera es única y diría atractiva, porque cuenta una historia, los gustos de su dueña, su poder adquisitivo, la época y la geografía del lugar donde vivía, su estatura y aspecto corporal y un sinnúmero de detalles adicionales que sería difícil recopilar en unas líneas.
 
En 2017 llevó la pollera a Europa, ¿qué aspectos puede rescatar de esa gira?
Los excelentes comentarios de los participantes, hemos recibido invitaciones de varias embajadas en países donde  no pudimos asistir por falta de tiempo y presupuesto. Fue una experiencia maravillosa poder hablar académicamente de nuestra pollera en aquellos lugares (Bélgica, Grecia, Polonia, España, Holanda y Francia) y, sobre todo, recibir sus felicitaciones por encontrarnos en una fase de investigación tan adelantada. Por supuesto, me sentía muy orgulloso, ya que los logros no son a título personal, sino a nombre de Panamá.
 
¿A los europeos les gustaron las polleras (marcada, montuna, sombreada y de coquito) que llevó?
Sí, estaban fascinados. En Europa —contrario a lo que pensamos—, no se conoce la pollera de Panamá, y al hablar de su historia, confección y características según las regiones del país, ellos quedaron muy complacidos.
 
¿Qué comentarios le hicieron en el Viejo Continente sobre el folclor panameño?
A muchos europeos que no conocían la pollera panameña, les gustó el enfoque académico ligado a su distribución geográfica y confección; otros, no sabían en qué lugar del globo terráqueo quedaba Panamá. Muchos preguntaban por técnicas de investigación y exploración para datar materiales de las polleras y poder encasillarlas en una época concreta.
Los panameños en aquellos países se sintieron acercados a su cultura e indumentarias que la mayoría no conocía. Todo esto fue de mucho provecho, porque revivió en ellos el sentimiento nacionalista.
 
¿Considera alguna pollera más linda que otra?
Todas me parecen hermosas; pero mis favoritas son las antiguas y centenarias —este es mi gusto personal, no significa que las de hoy día no me parezcan preciosas también—, por la historia que cuentan.
 
Las polleras de la actualidad, ¿son iguales a las antiguas?
Sí, en estructura son iguales, se sigue conservando lo heredado hasta aquí; sin embargo, el traje ha evolucionado en cuanto al vuelo del pollerón, labores más grandes, más colores... Pero se sigue manteniendo lo demás, aunque se fabrique al gusto de la dueña.
 
“Gracias a nuestras conferencias, hemos quitado el concepto de que la pollera es solo la de labores; hay otras económicas que tiene igual importancia”.
 
¿Cree que de alguna forma hay que frenar la evolución de la pollera? 
No se debe frenar el movimiento natural del folclor aplicado a la pollera; si por alguna razón evoluciona, eso se sabrá en el momento que ocurra, pero no ahora.
 
¿Qué cambiaría de la forma como se confecciona y se usa hoy el traje?
En cuanto a la forma como se confecciona la pollera, si es para alguien que está iniciando, solo daría sugerencias como usar mundillos con campo blanco, encajes con anchura apropiada y en la cantidad necesaria; que utilice las telas adecuadas y observe bien las polleras en el estilo que ha escogido para que no invente cosas que luego no querrá ponerse. Y,  por supuesto, que trate de conseguir a alguien que le asesore bien en cuanto a corte y armado. 
 
En el caso del uso, eso queda a discreción de cada quien; pero lo ideal sería que se instruya para que vaya lo mejor ataviada posible. ¡Ojo!, llevar muchas prendas o tembleques no siempre es ir bien arreglada; toda dama empollerada, hasta la más natural, se ve hermosa, ya que expone su belleza auténtica.
 
¿A quién le gustaría ver empollerada? 
Siempre he luchado por ver a todas las panameñas ataviadas con la pollera, desde las menos pudientes en adelante. Mi consigna ha sido acercarles a una realidad menos elitista y más accesible, donde pollera no solo es la de labores al estilo santeño, sino también las polleras estampadas, las blancas, las montunas, las de colores pasteles... Todas son polleras con el mismo valor sentimental para las panameñas y accesibles a cualquier bolsillo.
 
¿Qué le gustaría que cada panameño tuviera presente sobre la pollera?
Que la pollera no es elitista, que en la sencillez está la belleza, que pollera es pollera así no tenga siete cadenas o una cabeza de tembleques rellena de cristales de una marca costosa. No debemos permitir que unas cuantas personas se apropien de lo que nos pertenece a todos como país, ya es tiempo de dejar atrás los mitos que nos han alejado de poder usar todas nuestras polleras. 
 
Vemos que no solo promueve la pollera sino también las costumbres locales. ¿En qué consiste su gestión cultural? 
Nuestra gestión cultural hasta el momento se ha basado en promover la riqueza cultural que tenemos en Panamá, esto va ligado completamente al tema indumentarias (pollera). Hemos querido acercar y fomentar la apropiación de la herencia cultural del panameño, ligado a los elementos distintivos que cada región ha aportado a las polleras durante su desarrollo y que se ha transmitido de generación en generación. En el plano internacional, estos aspectos tan nuestros nos han otorgado ese sitial de importancia regional que nos distingue del resto, por ello lucho cada día y trato de buscar las vías alternativas para llevar nuestra cultura a otros países.
 
 ¿Es difícil ser un guardián de las costumbres locales? ¿Cuál ha sido el mayor reto que ha afrontado en su labor?  
Gracias por otorgarme el título de "guardián", pero considero que es mucho para mí, yo solo doy mi granito de arena, hay otros que también hacen una labor silenciosa, que nadie les ha reconocido y que son muy importantes.
En lo personal, el mayor reto que he afrontado en mi labor ha sido lograr ganarme la confianza del pueblo panameño. Recuerdo que cuando comencé muchas personas se burlaban de mi teoría, y hasta el sol de hoy tratan de echar por tierra lo mío diciendo que no soy idóneo; pero al pasar de los años, muchos fueron entendiendo que lo mío no era desbancar a los dioses existentes en el folklore, si no darle una actualización a las investigaciones ya realizadas y que con el paso del tiempo se quedaron sin poder satisfacer las necesidades de conocimiento que tiene el pueblo panameño en cuanto a nuestra indumentaria más querida: la pollera.
 
Esas costumbres panameñas que están en peligro y que se deben preservar.    
Las costumbres son la memoria cultural de nuestro pueblo, por eso considero que deben preservarse; no es un trabajo fácil, porque hay que comenzar a inculcarlo desde la niñez y es un esfuerzo contante. Esto en el futuro nos dará la satisfacción de que aprovechamos a los poseedores del conocimiento ancestral que aún quedan vivos, por decir algo, la junta de embarra, la construcción de carretas, la construcción del palenque congo,  la zapatería tradicional, el grito y la saloma, el toque de instrumentos musicales como el pito y la mejoranera, entre muchas cosas más.
 
 ¿Qué actividades tiene planificadas para seguir salvaguardando la pollera y las costumbres panameñas? 
Anualmente estamos organizando simpositos, conversatorios y el Congreso Nacional de la Pollera. Participamos de diferentes eventos académicos a nivel nacional, difundimos la información recolectada por medio de nuestras redes sociales para permanecer a la vanguardia de la comunicación, también hemos participado en las jornadas de inventarios de artesanos de la pollera y otras actividades relacionadas con la misma; asesoramos a algunos festivales nacionales y regionales que salvaguardan las diferentes costumbres de nuestros pueblos y prontamente estaremos trayéndoles una sorpresa con la edición de nuestro primer libro, el cual estoy seguro que será de mucho interés para los amantes de la pollera.
 
Su mensaje para la gente
Primeramente, agradecerle al Gobierno las ocasiones en que nos han colaborado para difundir nuestra cultura en otros países, ese es un aporte muy importante aunque nos gustaría que se pudiera dar un mayor apoyo a estas gestiones. En cuanto a la empresa privada, ojalá algún día se decida a realizar aportes a esta labor, ya que la mayor parte de lo que hacemos es con recursos propios. Y para la población en general, gracias por aceptar mi trabajo investigativo, ustedes son quienes me motivan cada día a seguir adelante, estoy muy orgulloso de ver que están asimilando los conocimientos impartidos en nuestras más de 60 conferencias anuales alrededor del país y por medio de nuestras redes sociales; los felicito porque no todo está perdido y ustedes agentes multiplicadores de la información.  
 
 

 

 

 

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