Felipe A. Baloy

Jue, 06/25/2015 - 08:00
Aprovechamos el descanso del ‘pipe’ para alejarlo un rato de su zona de confort, en el entretiempo conversamos...

Estuvimos conversando por mensajería instantánea por varios días... iban propuestas, venían respuestas, hasta que finalmente coordinamos encontrarnos en el Estadio Maracaná para realizar la entrevista y la sesión de fotos. Pero quizás fue aquel miércoles cuando tuve mejor perspectiva de quién era el verdadero Baloy: tímido, reservado, pero cuando quiere... jocoso. La cita era a las 10 a.m., iba camino al estadio cuando de repente me entra un chat de él diciendo: “buenos días, qué pena tener que decirte esto, pero no podré asistir a la sesión por un imprevisto personal, qué pena haberlas movilizado hasta allá”. Mi cara de asombro fue épica y lo único que me salió fue transmitirla a través de los emoticones del Whatsapp, hasta que él soltó una larga risa, y dijo: “es broma, ya voy llegando”. Así fue, después vino esto...

 

No querías salir sin camisa en las fotos, ¿es por pena o por una cuestión de imagen?

No, en realidad yo soy jugador de fútbol no modelo, entonces no me parece como atractivo salir en una revista así...

 

Entonces, ¿te importa lo que diga la gente?

No, creo que trato de hacer las cosas de la mejor manera, siempre por un bien y la verdad, pues la gente, quieras o no, como dice el dicho, para bien o para mal siempre habrá comentarios, entonces para qué preocuparse si van a hablar mal o bien, dependiendo de lo que hagas.

 

Fuiste papá hace poco por tercera vez, ¿qué fue distinto en esta ocasión?

La verdad fue un poco diferente porque después de tantos años —mi hija menor tiene ocho años— uno lo agarra con mayor madurez. Tomas las cosas con más calma, creo que se disfruta un poco más.

 

¿Qué errores no quieres cometer con ellos? 

De pronto no poder enseñarles lo que es la educación y los valores que uno tiene como persona.

 

Después de viajar tanto, ¿cómo manejas el tema de la nacionalidad?

Yo creo que uno va agarrando cosas de cada lugar donde vive, uno va aprendiendo también muchas cosas, pero el ser panameño, el ser de este país nunca se olvida. Nunca voy a olvidar mis tradiciones y lo que aprendí en mi país durante toda la infancia, es lo que me ha llevado a poder lograr y trabajar para estar donde estoy hoy.

 

Algo que valores de México...

Creo que su gente, me han tratado bien. El apoyo que he tenido de parte de ellos ha sido impresionante. Creo que eso... la manera en la cual tratan a las personas; aunque haya personas que no lo crean así, el mexicano es muy amable y considerado con la gente del extranjero.

 

¿Cuándo nació el amor por el fútbol?

Creo que desde que tengo uso de razón, ¡toda la vida! Inclusive, ahora durante mis vacaciones estuve con un amigo mío del barrio y me contaba cosas que de pronto no me acordaba. De niño me la pasaba jugando, yo era el que le tocaba la puerta en la mañana para que él se levantara y marcara la cancha donde íbamos a jugar, y él me recordaba todo eso, me decía: “tú siempre viviste por el fútbol, siempre el fútbol para ti fue lo primero”.

 

¿Y cuál fue ese momento donde descubriste que podías vivir de esto?

Creo que ya tarde, como a los 20 años quizás. De joven trabajaba en lo que me saliera. Cuando tuve la oportunidad de irme a Colombia, empecé a entrenar de manera profesional y ahí lo empecé a tomar en serio. Como persona no sabía hacer otra cosa que no fuera el fútbol, entonces en ese momento dije: tengo que trabajar y esforzarme para hacer de esto una profesión y algo que me permita sacar a mi familia adelante.

 

Entre tus logros estuvo ser capitán de la selección por mucho tiempo, ¿qué significó?

Mucho, hoy no estoy con la selección, estoy fuera por diferentes motivos, por estar inactivo por la lesión que tuve, pero eso para mí fue siempre un motivo de orgullo. El vestir la camiseta ya lo es, y el poder ser capitán, la verdad es que es una satisfacción y a la vez más compromiso por tus compañeros, por el país, por tratar de hacer las cosas bien, no solo tú, sino guiar a tus compañeros a tener una buena presentación, tratar de comportarse de la mejor manera dentro y fuera de la cancha, entonces para mí siempre representa mayor responsabilidad. Creo que es uno de los orgullos más grandes que tengo a nivel profesional.

 

Entonces crees y tienes fe en una futura convocatoria...

Sí, como lo he dicho varias veces, el trabajo y el esfuerzo que pueda mostrar de aquí en adelante en el equipo donde esté es lo que me va a permitir volver a la selección.

 

¿Cómo ves el fútbol en Panamá hoy?

Creo que ha evolucionado mucho. Hay muchos jugadores que han salido de Panamá, muchos que están jugando en equipos del extranjero. La misma selección ha logrado cosas importantes, lastimosamente no se pudo llegar al mundial, pero se llegó a las últimas instancias, y eso quiere decir que el fútbol en Panamá cada vez va creciendo. En la parte administrativa, creo que sí nos falta mucho. Hay que pensar más en la parte deportiva.

 

¿Te gustaría aportar en esa parte?

Me gustaría poder ayudar a jóvenes a crecer y enseñarles todo lo que uno ha aprendido en todos estos años jugando fuera de Panamá. No solo en la parte deportiva, sino también en la parte personal, en los valores que uno ha aprendido y las responsabilidades que uno tiene, pienso que es importante para que los muchachos puedan crecer. Creo que si uno quiere esta profesión tiene que hacer muchos esfuerzos y dejar de lado muchas cosas.

 

Último tema, tus tatuajes, ¿cuándo fue el primero?

Creo que fue como a los veinte años, después de ser mayor de edad y estar en un equipo profesional, fue en la espalda, el nombre de mi mamá y ahí nació la adicción por ellos. Ya hoy día tengo casi todo el cuerpo tatuado. Todos tienen algo importante, los nombres de mis hijos, mi familia, la bandera de Panamá... pero hay algunos triviales de todas maneras.

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