¿Puede una noche de sexo reemplazar tu rutina de ejercicio diaria?

 
Mar, 03/12/2019 - 12:21
Los expertos y estudios señalan que no, ¡mira!

Podríamos llegar a pensar que el sexo y una rutina de ejercicios son algo similar, incluso, que pueden llegar a tener los mismos beneficios para nuestra salud.

¿Será esto cierto? ¿Podemos reemplazar en realidad una noche de sexo por nuestra rutina habitual de ejercicio?

"El sexo sin duda cuenta como una forma de ejercicio, y en ocasiones incluso alcanza el nivel de ejercicio moderado", dice Tina M. Penhollow, PhD, profesora asociada del Departamento de Ciencia del Ejercicio y Promoción de la Salud en la Florida Atlantic University al portal Refinery29. Pero esto depende completamente de la consistencia y vigor de tus actividades sexuales habituales, dice ella. Por ejemplo, el sexo lento o suave va a provocar una respuesta corporal muy diferente a, digamos, el sexo de pie. Y cuando se trata de mejorar su salud cardiovascular y su resistencia, hay una gran diferencia entre tener relaciones sexuales una vez al mes y un ejercicio rápido una vez al día.

Algunos estudios han examinado realmente cómo responden los ritmos cardíacos de las personas durante una sesión de sexo. Por lo general, la frecuencia cardíaca de una persona alcanza su punto máximo al comienzo de un orgasmo, y vuelve a la línea de base de 10 a 20 minutos después. Un pequeño estudio sugiere que durante la masturbación, la frecuencia cardíaca de las mujeres aumenta un 57% con respecto a la línea de base cuando llegan al orgasmo, y se puede suponer que el sexo en pareja implicaría aún más actividad. Dicho esto, un estudio de 2007 sobre hombres y mujeres heterosexuales encontró que la frecuencia cardíaca y la presión arterial de las personas eran significativamente más bajas durante las relaciones sexuales que durante los entrenamientos en cinta rodante, lo que sugiere que las relaciones sexuales tienen un "estrés físico moderado" en el cuerpo.

Entonces, si bien el sexo cuenta como una actividad, no está exactamente a la par con un ejercicio típico, al menos desde un punto de vista fisiológico. Pero vale la pena señalar que hay más en un "buen ejercicio" que solo un aumento de la frecuencia cardíaca. A veces, un entrenamiento te ayuda a desarrollar una nueva habilidad o desarrolla músculos que facilitan tus actividades diarias. El ejercicio también mejora tu estado de ánimo y puede ayudarte a controlar el estrés y la ansiedad. Si bien esas métricas no se pueden medir como la frecuencia cardíaca, aún son muy importantes.
 
Conclusiones finales: "Incluso la mejor vida sexual no puede reemplazar la importancia de otro ejercicio físico en la vida de uno", dice la Dra. Pennhollow. Por lo tanto, ya sea que tu rutina sexual habitual implique posiciones de descanso, o menos empuje pélvico que una clase de pilates, aún debes tratar de priorizar algunos ejercicios fuera del dormitorio.
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