Todo sobre el semen, el fluido que a algunas les aterra y a otras les fascina

Lun, 10/14/2019 - 18:13
A este fluido masculino se le atribuyen muchas bondades desde los tiempos de Cleopatra. ¿Te animas a jugar con él?
Su papel es tan importante, fundamental y decisivo para la reproducción humana que, a  mediados del siglo XVI se pensaba que en cada espermatozoide (presente en el semen) residía un ser humano entero en versión miniatura y que el vientre de la mujer  era responsable  solo de incubar y ayudar a esa personita a crecer hasta que estuviera preparada para salir al exterior. Es decir, no se consideraba que el óvulo femenino participaba en la procreación. Esto vino a descubrirse un par de siglos después.
 
Aunque aún hay más por investigar y descubrir respecto al semen, daremos un breve repaso sobre su constitución, para lo cual debemos mencionar algunos de los órganos reproductivos masculinos que intervienen en su formación:
 
  • Las vesículas seminales: Situadas a ambos lados detrás de la próstata, segregan sustancias nutritivas que forman el plasma seminal, el cual se mezcla con los espermatozoides y el líquido prostático para formar el semen.
  • La próstata: Produce un líquido (que da el toque lechoso) para estimular la movilidad de los espermatozoides. Su PH alcalino ayuda neutralizar la acidez del flujo vaginal, lo que permite una mayor supervivencia de los espermatozoides.
  • Epidídimo: Es donde terminan el proceso de maduración los espermatozoides producidos en los testículos.
  • Las glándulas de Littre o glándulas uretrales: Son responsables de producir una mucosa necesaria para el semen.
  • Testículos: Son las gónadas masculinas y su interior contiene unos tubos llamados túmulos seminíferos, cuyas paredes son responsables de la producción de los espermatozoides y de segregar la hormona testosterona.
 
Esta no pretende ser una clase de biología, más bien mostrar las bondades de este maravilloso fluido, que a algunas les aterra y a otras les fascina.
 
Como ya sabemos, para que se logre una eyaculación debe haber suficiente estimulación y excitación sexual, de otra manera no sucede. El tema es que en una eyaculación pueden producirse entre 2.5  y 5 mililitros de semen, que contiene aproximadamente 250 millones de espermatozoides viajando a una velocidad de alrededor de 50 kilómetros por hora.
 
Pero el semen no está compuesto solo de espermatozoides, el cual representa entre el 2% y el 5%. El resto es un coctel de ADN, hormonas, endorfinas, neurotransmisores, inmunosupresores, ácido cítrico, aminoácidos libres, Prostaglandinas, la fructosa (en mayor porcentaje), enzimas, además de contener vitaminas y minerales tales como: 
- Ácido ascórbico (vitamina C)
- Calcio
- Creatina 
- Glicoproteínas 
- Ácido láctico 
- Magnesio 
- Nitrógeno 
- Fósforo 
- Potasio 
- Selenio 
- Sodio 
- Vitamina B12 (en mayor cantidad)
- Zinc
 
Todo lo anterior es lo que le ofrece su característico olor a cloro o a pescado y gracias a su alto contenido de fructosa el sabor es un poco dulzón aunque esto va a depender de los hábitos alimenticios del hombre. Dicho sea de paso, el consumo de almendras y frutos secos está relacionado con la salud de los espermatozoides. El ejercicio físico también.
 
Con esa cantidad de nutrientes, ¿si ves por qué desde los tiempos de Cleopatra se le adjudicaban al semen poderes mágicos? No obstante, hoy en día varios estudios (no concluyentes) de Universidades, Investigadores  y Centros de Investigación  han determinado que el semen ofrece algunos beneficios tales como: efectos antidepresivos en las mujeres, es bueno para la piel y puede actuar como regenerador celular, ayuda a prevenir la preeclampsia en cuanto que promueve la aceptación inmune y la posterior implantación (embarazo), disminuye la sensación de náuseas en el embarazo. Incluso, algunos chef lo están utilizando para preparar recetas y salsas.
 
Sin embargo, debemos recordar que la exposición al semen sin precauciones o sin el debido uso de preservativos aumenta el riesgo de contagio de infecciones y enfermedades de transmisión sexual (ETS´s e ITS´s), pues la mayoría se transmiten a través de los fluidos corporales.
 
Finalmente podemos decir que tragarlo o no tragarlo es decisión de cada persona y no debe ser una exigencia por parte de la pareja. Aunque aún tenemos mucho por aprender, lo cierto es que el semen también tiene una función lúdica en nuestra vida sexual. Además de fortalecer lazos emocionales y la confianza en la pareja. ¿Te animas a jugar con él?

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