Ágata Ruiz de la Prada y Teresa Helbig - Madrid Fashion Week 2018

 
Lun, 07/09/2018 - 11:21
La capital española se convierte en uno de los epicentros más importantes de la moda europea y española.

Pasarela de Ágata Ruiz de la Prada

Por: Carmen Martín/Inmaculada Tapia

Los tejidos nobles y detalles preciosistas inspirados en los laberínticos jardines ingleses de la diseñadora Teresa Helbig y las creaciones con telas de cortinas de Ágata Ruiz de la Prada recorrieron hoy la pasarela de la Madrid Fashionweek, demostrando que en moda, nada es lo que parece. "Nos gusta complicarnos, hacer cada colección más difícil", indicó hoy a Efe Helbig, para quien la investigación es la base de su trabajo.

Así, a base de nudos hechos con cuero encerado, la diseñadora compone un vestido-kimono con formas geométricas que recrea los parterres, pieza que despierta emoción al igual que un vestido de gasa verde bordado con rafia, "una nueva técnica que hemos desarrollado trenzándola con tres agujas", explica. Están presentes los motivos florales, "frágiles y fuertes al mismo tiempo", en vestidos estampados y también en piezas hechas en vidrio soplado de Murano, cera y tejidos, unos delicados detalles que la diseñadora aplica, pero adquieren más fuerza en un vestido corto de manga larga que bien podría ser de novia.

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Más allá de los exquisitos e increíbles detalles que se ven en toda la colección, el desfile de hoy estuvo protagonizado por vestidos que moldean el cuerpo de la mujer con todo tipo de siluetas. A Teresa Helbig le gusta llamar a sus diseños "vestidos-joya", piezas preciosistas envueltas en una halo nocturno como un modelo en tono nude salpicado de cristales, "es un vestido para soñar en el jardín", dice la diseñadora. En especial sobresale una pieza plisada con un estampado propio realizado con "glitter' termofijado" en forma de estrellas, piezas que llevan su ADN, un sello, ligado a la elegancia y al refinamiento que también se ve en el diseño de su primer bolso, un modelo ideado para viajar que resulta tan apetecible como sus prendas.

Aunque muchos crean que Ágatha Ruiz de la Prada siempre hace lo mismo, no es así. La diseñadora española sorprende y apabulla con sus creaciones luminosas, coloristas y alegres. Su desfile resulta vitalista y optimista. Ruiz de la Prada se mete en la piel de Julie Andrews en la película "The Sound of Music" y con tejidos de cortinas construye una colección hipercolorista en la que conviven prendas comerciales con otras más surrealistas como los vestidos michelín, los pelotas o los flotadores.

"Siempre juego con lo mismo, con las formas agathistas", dice la diseñadora, quien asegura que esta colección ha sido más sencilla de realizar "porque los tejidos de cortinas son más fáciles de coser".

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Metros de tela se despliegan y alumbran pliegues inesperados, formas cilíndricas y siluetas fluidas que unas veces se despegan de cuerpo y otra no. Su iconografía infantil, inteligente y con un punto "naíf" aflora por doquier, incluso en unas veraniegas gafas cuajadas de margaritas que invitan a ver la vida como un bello jardín. Ágatha Ruiz de la Prada, la más veterana de la pasarela madrileña junto a la también español Roberto Verino, no deja tiempo libre en su agenda y hace más de setenta desfiles al año por todo el mundo, "el próximo mes de septiembre desfilaré en la sede de Google de Nueva York", dice.

Más contenida fue la propuesta de Ulies Mérida, que como la torre bíblica de Babel ha construido una colección pensada para ensalzar el estilo de la mujer "a partir de todas aquellas a las que visto", explica el diseñador. Un mundo femenino diverso que le ha permitido evolucionar en sus patrones sin abandonar un estilo, su esencia que consiste en "dejar que los tejidos vivan". Por primera vez, un estampado hace acto de presencia en sus telas, los topos de diferentes tamaños, que conviven con otros piezas en las que también se mezclan distintas texturas en azules, amarillos y lilas, colores más rebajados que en otras ocasiones. Chaquetas muy estructuradas con patrones armados, siluetas más ligeras y suaves brillos para noches de fiesta componen una propuesta de "prendas polivalentes" en la que no falta su célebre camisa Bettina.

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