Actos de poder: cómo hacerte amiga de tu mente

Mar, 07/21/2020 - 10:35
Observar tus pensamientos, sentimientos y emociones es una disciplina que requiere de práctica. Descubre claves sencillas para hacerlo en medio de la crisis.

Hace muchos años, estando en la ciudad de Nueva York, elegimos ir a cenar a un restaurante hindú justo frente al Central Park. Éramos tres personas. Cuando íbamos en el elevador, hubo un movimiento inesperado y este paró antes de llegar al piso del restaurante.

 

En el medio de lo que se sintió como la nada, estábamos varados entre dos pisos. Nos volvimos a mirar, y no recuerdo si hubo palabras o no. Con una claridad intacta puedo recordar ese momento porque fue la primera vez en mi vida que pude observar lo que estaba haciendo mi mente.

 

Me di cuenta cómo el pensamiento de miedo y pánico se apoderaba mágicamente de mí y cambiaba mi estado emocional en ese instante. Pero en segundos observaba otro pensamiento que decía lo opuesto: invitaba a la calma, expresaba que ya venía en camino quien ajustaría el elevador, que todo estaba bien y que eso era algo pasajero. Al segundo, regresaba el otro pensamiento de catástrofe, y así mismo volvía mi estado emocional a ser catastrófico.

 

Esa experiencia es mi mayor testimonio del poder que tiene el observarse y conocer los estados de ánimo y emociones. En este caso fue darme cuenta de lo que pasaba por mi mente y lo que causaba ese pensamiento en tiempo real. Fue un regalo tener esa experiencia y que sea una referencia para el resto de mi vida.

 

 

Observar nuestra mente es una disciplina que requiere de práctica, la cual vale la pena atender, dado que es nuestra mente la que genera los pensamientos responsables de nuestra realidad.  A esto le llamo “hacerse amiga de la mente”.

 

Existen millares de libros, maestros, filosofías, religiones, prácticas, terapias y diversas psicologías que apuntan a la oferta de regresarnos al bienestar mental y emocional.

 

Basada en mi experiencia, considero que la necesidad número uno del ser humano es conocer su mente a través de la constante observación y atención de los resultados que estamos produciendo en nuestra vida cada día.

 

Claridad mental

 

Cuando tienes una mente disciplinada, todo es posible. La mía la mantengo en constante observación, sin embargo, esa disciplina al 100 por ciento no se logra fácilmente.  Tengo la claridad mental de los estados de ánimo que me habitan y cómo atenderme en el momento que lo requiero.

 

Darte cuenta de los pensamientos que te empoderan y sostienen es una virtud, a la vez que darte cuenta de los pensamientos que te bajan a un estado de malestar es tu guía de atención y autocuidado. Tus pensamientos son responsables de que tu día sea miserable, satisfactorio o brillante.

 

Cada día que amanece en que la enérgica señora voluntad no aparece, sé que será una mañana donde me tocará usar una de mis herramientas para salir a la acción.  En esas mañanas me refugio en este mantra: “No puedo esperar a tener ganas. Lo hago porque elijo hacerlo, porque estoy comprometida conmigo misma”

 

Las ganas son un lujo para muchos. La voluntad es otro lujo que no siempre visita. En estos tiempos de limitado desplazamiento físico y escasa oportunidad para la distracción, mantener la perspectiva y la claridad mental es indispensable.  

 

A quienes han practicado en los últimos años alguna rutina de bienestar con movimiento físico, yoga, meditación, escritura o algún ritual, les está siendo más fácil anclarse en el presente y tener más tolerancia para los desafíos de hoy día.

 

La repetición y la consistencia es una de las fórmulas de las personas felizmente exitosas. Es lo que nos tocaría enseñar a los niños desde pequeños.  Alguna vez un monje budista me dijo que la felicidad es la combinación de una mente clara (disciplina) y el altruismo. Suena sencillo y posible. ¿Qué piensas tú?

 

¿Cómo atender nuestra mente en el medio de la incertidumbre?

Mi recomendación se llama práctica, constancia y repetición.

 

Te doy algunas claves sencillas de atender tu mente:

  • No resistir lo que trae el momento, aprender a aceptar hasta lo que no comprendemos.
  • Investigar y continuar con tu mejor plan de autocuidado y bienestar.
  • Iniciar o continuar una práctica de silencio mental a través de 10 a 20 minutos de meditación guiada (Youtube) o de prácticas de respiración.
  • Pausar varias veces al día (usa las alarmas de tu celular) y observar tus pensamientos en ese momento. La idea es darte cuenta de que ese pensamiento traerá un resultado a tu vida.
  • Pausar y analizar lo que estás sintiendo. Reconocer y nombrar tus emociones. Si es posible, escribirlas y llevar un pequeño diario.

 

Es indispensable recordar y aceptar que vivimos en un mundo de opuestos, y que en la medida que lo recuerdes, aceptes y practiques más llevadera será tu existencia.

 

No hay dolor sin placer, ni certeza sin incertidumbre. No hay confusión sin claridad, ni hambre sin saciedad.

 

Mientras más experimentas, reconoces y aceptas los opuestos, más sólido y profundo se hace tu ser, más evolucionas, más aceptas lo que pasa a tu alrededor sin juicios, sin quejas, y surge con facilidad el discernimiento que tiene el ingrediente de la sabiduría. 

 

Te abrazo,

Cristina Raquel

 

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