¿Y si voy a terapia?

 
Hay momentos en nuestras vidas que nos hacen debatir si necesitamos un psicólogo, aquí te damos útiles consejos ante esta decisión.
Nunca olvidaré la primera vez que fui a terapia. Sentada en la sala de espera con un millón de preguntas en la mente y una cierta mezcla de miedos e incertidumbres esperando a que me llamaran  (y eso que yo quería estudiar Psicología). La primera cita creo que siempre es la más difícil por las expectativas. Después uno va acoplándose, aunque de vez en cuando había cierto nervio, quizás de saber que de nuevo iba a viajar; ese viaje hacia adentro. Otras no podía esperar para contar descubrimientos o buenas noticias. Fui bastante afortunada y solo tuve un par de decepciones en donde no volví después de dos citas por falta de esa conexión. Para mí, el poder sentarme del otro lado de la “silla” siempre me ha abierto los ojos a lo que puede necesitar ese/a paciente en ese instante; en esa primera conversación. Es por eso por lo que cada vez que puedo, comparto lo importante que es  conocer a tu terapeuta, de escogerlo bien, de hacer muchas preguntas sobre el proceso y aclarar las dudas. Los siguientes puntos  pueden serte de gran ayuda si lo estás considerando:
 
  • Escoge bien a tu terapeuta.  Usualmente el nombre del terapeuta viene por referencia de otra persona. Ahora con las RRSS, quizás lo hayas encontrado “online”, asegúrate de poder preguntar en qué está especializado e incluso concretar una llamada para confirmar si es la persona indicada.
  • Existen muchos tipos de terapia:  Terapia psicoanalítica, cognitivo-conductual, sistémica, enfocada en soluciones, EMDR (traumas), para duelos, para parejas, para niños, con o sin pinturas y con la ayuda de animales como los caballos, etc. Cada una ha mostrado eficacia en diversas problemáticas y,  por eso, hay que ver cuál te conviene más.
  • ¿Hombre o mujer?  No es un tema de competencia, más si en ocasiones cuando hacemos referencias, podemos hacer recomendaciones basadas en ciertas dificultades que vemos con base en las relaciones de esa persona. Al final, debe ser con quien de verdad te sientas bien.
  • La primera cita.  Cada terapeuta tiene al final su librito, pero la primera sesión suele demorar más de una hora porque es cuando más preguntamos y recaudamos información. Asegúrate de no tener compromisos pegados a tu cita. Al final, este es un espacio que te estás brindando a ti o quizás a la pareja.
  • Quien se debe sentir cómoda/o eres tú.  Es nuestro deber crear ese círculo de confianza. Si no te hace clic, puede ser por muchas razones. Pero puede ser mejor intentar con otro/a terapeuta.
  • ¿Cuánto tiempo?  Esta es la pregunta más difícil, porque realmente depende de cada quien. Algunas terapias son más estructuradas y mencionan número de sesiones, otras pueden ser más abiertas. Tuve una paciente que no necesitó más de dos sesiones, y otra con la que estuvimos varios meses. Depende de cada historia y también cuántas veces se recomienda que vayas. Lo que sí es verdad es que mientras más se espacian las citas, quizás sientas que no avanzas.
  • Costo:  Como todo; varía enormemente, pero sabemos que es una inversión. Muchas veces pedimos que revisen las finanzas y hagan un presupuesto y vean cuánto pueden invertir en ellos terapéuticamente. Todavía hay variedad de costos, más aún si es el sector público o de ONG. Hay que investigar.
  • Por último, estudiamos una profesión que ha crecido enormemente en los últimos años.  Quiero pensar que el tabú se está desvaneciendo y hemos podido probar con evidencia clínica que la terapia funciona para muchos. Entonces de tener una duda sobre ese primer contacto, busca en tus seis grados de separación, estoy segura de que encontrarás un /una psicólogo/a que te pueda orientar, al final, es lo que nos apasiona: poder ayudar a que seas tu mejor versión. 
 
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