Las escuelas de la ciudad vs las escuelas del campo

 
Mié, 09/25/2019 - 10:49
Las escuelas de la ciudad suelen estar sucias, rayadas, las puertas no sirven, los abanicos se caen encima de los estudiantes, etc. En el campo ocurre lo contrario. Esto tiene que ver con enseñar a los niños a valorar las cosas.
Recuerdo haber estudiado en una escuelita, ni tan en la ciudad ni tan en el campo. En mi casa mis papás me inculcaron que la escuela se cuidaba, no se rayaba, se iba a estudiar. Y así crecí. Lo mismo fue en todos los colegios en los que estudié (todos públicos).
 
Ahora bien, ¿qué ha sucedido con nuestros colegios hoy en día? Hagamos la comparación: A los estudiantes de la ciudad se les ha brindado las mejores instalaciones para que su educación sea mucho más completa, con tecnología incorporada y muchas otras cosas. Pero las encontramos sucias, rayadas, las puertas no sirven, los abanicos se caen encima de los estudiantes, etc.
 
En cambio, las escuelas del campo son pequeñas, pero siempre están limpias, no están rayadas, el mantenimiento es mucho mejor. Entonces, ¿quiénes son los responsables de todo esto? ¿Los estudiantes o la administración? Pues me atrevo a decir ambos, e incluso hasta los padres tienen que ver en todo esto. Se preguntarán ¿por qué? Porque toda la comunidad educativa (educadores, administrativos, padres de familia y estudiantes) somos responsables de todo lo que suceda en nuestros colegios. 
 
Los estudiantes que se encuentran en áreas de difícil acceso valoran todo lo que se les da, cuidan sus colegios y lamentablemente son los que menos reciben económicamente para suplir con sus necesidades. Por su parte, los estudiantes de la ciudad, a los cuales se les ha brindado todo, menosprecian la ayuda no cuidando nada de lo que se les da y “exigen” que se les brinde más, sin saber valorarlo.  
 
Es aquí en donde menciono nuevamente “la educación inicia en casa”. Sí, en casa. Si no se inculca que la escuela debe cuidarse, entonces no lo harán. El estudiante rayó una silla o el baño, es amonestado y al día siguiente tienen en la escuela al padre de familia que le quiere pegar a todo el mundo, justificando el comportamiento de su acudido cuando sabe que no es lo correcto. Si esto sucede en el campo, creo que hasta al mismo estudiante le mandan a pintar las paredes y no lo vuelve a hacer más.  De toda acción viene una consecuencia. ¿Qué estamos haciendo mal? Estamos siendo permisivos y dejando que los jóvenes y niños hagan lo que mejor les parezca, cuando sabemos que no es lo correcto.
 
Si un alumno es consiente de que no debe rayar las paredes ni tirar piedras al hinodoro (lo cual afecta tanto a él como a los demás), o que no debe tirar papel por todos lados, pero lo hace porque a la trabajadora manual “se le paga para eso”, ¿quién está mal aquí? ¿El padre de familia, el acudiente o el alumno? Todos tienen responsabilidad sobre el acto. La escuela, por no citar a los padres de familia y solo pedirle al estudiante que se quede sin recreo; los acudientes, por no detener la mala acción y hacerle ver que está mal lo que ha hecho; y el estudiante, por cometer la falta que en la mayor parte de los casos es consciente. 

¿Como aprender a valorar algo que no me cuesta? 

  • Explíquele a su hijo que todo en la vida cuesta y que así como él o ella están desperdiciando la oportunidad de cuidar su escuela, otros niños en otras partes del mundo ni siquiera tienen la oportunidad de ir. 
  • Si su hijo comete una falta es su deber reprenderle e indicarle que no es lo correcto. Hágale ver lo que es correcto y cómo solucionarlo. No le deje todo al docente.
  • Involúcrese en el mejoramiento del colegio. ¿Que usted paga para que eso suceda? Sí. Pero es justo por esa mentalidad que no avanzamos. SEAMOS AGENTES DE CAMBIO. 
  • Una sociedad que no cuida su escuela no tiene futuro. Paulo Freire (educador brasileño y un influyente teórico de la educación) nos decía que nadie educa a nadie, sino que todos nos educamos entre todos. 
La educación es responsabilidad de todos. 

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