Las poblaciones afrodescendientes en América Latina buscan visibilización

 
Mar, 11/12/2019 - 15:51
En la región viven cerca de 200 millones de personas de raza negra, casi el 30% de la población

Fotos: CSL

Por: Edwin Álvarez Toro/EFE

"Los miembros de la minoría más amplia son los más invisibles. Si no escuchamos sus necesidades no lograremos conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)" de la ONU para 2030. Así de tajante fue la haitiana Diedonne Luma Etienne, la única mujer elegida como senadora en los últimos comicios en su país, en un diálogo sobre igualdad para personas afrodescendientes celebrado durante el primer día de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (CIPD25) en Nairobi.

Un tema de particular interés para América Latina y el Caribe, una región donde viven cerca de 200 millones de personas de raza negra, casi el 30 % del total de la población, lo que no impide que continúen estando entre los sectores más rezagados en cuanto a la protección de sus derechos y participación. Una situación que conoce de cerca la vicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell, quien en 2018 se convirtió en la primera mujer negra en lograr un cargo de esas características en la América continental.

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"Las poblaciones afrodescendientes hemos sido particularmente vulnerables, por lo que necesitamos planes de acción específicos y que haya programas estructurales en los planes de desarrollo de nuestros países", aseguró Campbell, otra de las participantes en el conversatorio en la capital de Kenia, donde la CIPD25 se desarrolla hasta el jueves con la participación de más de 160 Estados. Una meta que tanto ella como varios de sus interlocutores, sociedad civil y organismos internacionales esperan poder lograr pronto, especialmente por estar llegando a la mitad del Decenio Oficial de la ONU para los Afrodescendientes 2015-2024, en el que se busca fundamentalmente acabar con la discriminación de este segmento de la población mundial.

"Lamentablemente la etnia, la raza, la situación socieconómica, la procedencia geográfica (...) está determinando la posibilidad de recibir o no educación sexual integral y, por tanto, de tener mayores oportunidades en un desarrollo personal y profesional y además como comunidad", declaró a Efe la defensora de derechos sexuales y reproductivos Sofía Carrillo Zegarra, quien se describe orgullosamente como afroperuana. Como dijo en el citado panel la expresidenta chilena Michelle Bachelet, alta comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, "hay que garantizar que los Estados lleven a la Justicia leyes contra la no discriminación (...), hacer campañas para acabar con estereotipos raciales".

Y el primer paso para lograrlo es "incluyéndome, preguntándome", tal como afirmó la panameña Natalia Kanem, directora ejecutiva del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA, en sus siglas en inglés), quien pidió buscar medidas para promover los derechos de los afrodescendientes, grupo al que pertenece. Medidas que pasan por tres frentes principales para actuar, según el primer informe sobre afrodescendientes en América Latina del Banco Mundial, que se hizo el año pasado en Costa Rica: inclusión laboral y empoderamiento económico; educación y recolección de datos.

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Un punto, este último, fundamental "para lograr cerrar las brechas asociadas con las etnias", que solo se logrará "teniendo tanto un enfoque diferencial como interseccional. Y metodológicamente, la única forma de lograrlo es con información desagregada", afirmó a Efe Juan Daniel Oviedo, director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) de Colombia y moderador del conversatorio de este martes.

Son preocupaciones que también llegan a la sociedad civil, ante situaciones como la "inequidad (que se vive) a la hora del acceso a la salud y la educación", según manifestó a Efe Agustina Pereira, una joven uruguaya de 20 años del colectivo de mujeres afro Mizangas. Algo que solo se podrá empezar superando el mayor desafío de la comunidad afro en Latinoamérica y el Caribe: el reconocimiento. "Reconocimiento estadístico, de derechos, de dignidad humana", resaltó a Efe Angie Cruickshank, costarricense de 38 años de la Asociación Proyecto Caribe. EFE

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