La chica en la telaraña: entre drama familiar y empoderamiento femenino

 
Jue, 11/08/2018 - 12:12
Para el director, esta película no es una continuación, si no un corte y nuevo comienzo al universo

Hace más de siete años se estrenó “La Chica del dragón tatuado” y en 2018 sale finalmente a la luz la secuela, “La chica en la telaraña”. La nueva entrega, ahora dirigida por Fede Álvarez, y con nuevo elenco, trata la historia de la hacker Lisbeth Salander y el periodista Mikael Blomkvist, quienes se ven envueltos en una peligrosa red de espías y criminales cibernéticos. A pesar de ser considerada como una segunda parte, el film, en esta ocasión, torna en giro a Lisbeth y no Mikael.

Como se ha visto en varias ocasiones en otras películas de Fede, trata y de alguna forma gira en torno a la familia. La película trata de dos hermanas y termina con ellas dos, frente a frente, teniendo una conversación pendiente de hace años. El director buscaba explorar los sentimientos de culpa y redención ante errores cometidos. "Muchos de nosotros intentamos escapar de una realidad de nosotros que no queremos escuchar; hay algo que no sabemos lo que es, y pensamos que el día que la escuchemos, no podremos seguir viviendo. Esta historia trata de esto, de los hermanos y la culpa".

Un nuevo comienzo a la historia

El director Fede Álvarez ha sabido ganarse su spot en Hollywood, con films como “Evil Dead” y “Don’t Breath”, se ha ido haciendo terreno como uno de los directores más prometedores de la industria cinematográfica gracias a su particular visión al momento de hacer cine.  Si bien, “La chica del dragón tatuado” ya había creado un universo, Álvarez siente que faltaba adaptar el personaje a este nuevo mundo, y esto fue lo que quiso conseguir con esta nueva entrega. Poder brindarle un giro –un poco inesperado- a una historia que ya fue contada de cierta manera y poder, tal vez, atrapar a la audiencia. 

“Hay dos tipos de audiencias para las adaptaciones y estos tipos de películas. Está la audiencia que simplemente quiere ver de vuelta lo mismo, y esto no soy yo porque no encuentro que haya razón para repetir algo que ya se hizo, y está la audiencia que quiere ver algo fresco y nuevo que nunca ha visto antes. Siempre lo difícil en esto es que habrá una audiencia que espera le repitas todo exactamente igual, y cuando no se lo das, se enoja. Por lo que yo digo que muchas veces hago películas para enojar a la gente, y lo hago a propósito,” comenta el director.

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Para Álvarez, al crear una adaptación siempre estará presenta la expectativa de lo que el público espera de la película y lo que él cree como director, y mucho más cuando ya se tiene una primera cinta con excelentes críticas. Por lo tanto, Fede decidió salirse un poco de la trama del libro y adaptarla para darle al público una experiencia mucho más cinematográfica. “Si yo hiciera una adaptación literal del libro, de repente sería aburrida. Los personajes e historia en general son muy parecidos al libro, casi igual, pero lo que cambió fue que yo sentía que lo más importante de esta película era que se tratara de Lisbeth Salander; que no fuera otra vez un personaje, un ícono y heroína femenina, al servicio de un personaje masculino donde toda la historia está vista desde el punto de vista del hombre,” expresa el director. 

El renacimiento de Lisbeth

En “La chica del dragón tatuado” Ronney Mara interpretó a Lisbeth y, al considerarse “La chica en la telaraña” como la continuación, se esperaba verla tomar el protagónico nuevamente, pero en su lugar fue Claire Foy la que interpretó a Salander. Álvarez expresa que para él, tomar el casting de otro director no es correcto y convierte la película automáticamente en no suya, por lo que quiso cambiar de actriz, pero siempre manteniendo la esencia del personaje. Situación que él define como normal en las adaptaciones, y más que nada es un tema más generacional, pero que el único propósito es mantener al personaje en todo momento. 

Esta nueva entrega trata sobre Lisbeth y era necesario encontrar una actriz que pudiera expresar exactamente las emociones y la personalidad de la hacker, por lo que, luego de ver la actuación de Claire en “The Crown”, Álvarez sabía que era la indicada. “Al tratarse esta película de Lisbeth, se requería saber qué es lo que pasaba realmente dentro de ella. Hay muy pocos actores trabajando que me dan esta emoción de nada, de enojo y frustración constante, pero donde la audiencia puede saber exactamente lo que está pasando en el interior del personaje. Y Claire tiene esta mágica capacidad,” asegura Fede.

En "La chica del dragón tatuado" se vio a Lisbeth bastante sexualizada, donde mostraba su historia de abuso y violencia, pero en la nueva entrega, el director sintió que no era necesario volver a recordar esa etapa de la vida del personaje, sino enfocarla a un nivel más personal. "En este caso, no quería llegar allá, sino a algo más personal e íntimo del personaje. Forzarla a decirme quién es y a preguntarse a sí misma quién es ella, y si es realmente la persona que piensa que es. Creo que las mejores historias se tratan de eso, de un personaje que trata de descubrir quienes son ellos", expresó Álvarez.

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La lucha por el empoderamiento femenino

El personaje de Lisbeth Salander se creó hace quince años y sin duda representa a una heroína con solo algo en mente: defender a aquellas mujeres vulnerables. A inicios de años en Hollywood se desató el movimiento #MeToo, y el director cuenta que se dio la casualidad que esto explotó cuando recién terminaban el guion y comenzarían con la producción, por lo que sentía que tenía un peso extra de responsabilidad con la película. Fede, junto a Claire, trabajaron en crear el personaje desde una perspectiva femenina y no en la fantasía de heroína de un hombre. 

“Yo sentía que no podía ni debía crear al personaje a mi perspectiva como hombre, y la manera como traté de evitarlo fue escuchando a la actriz que interpreta el personaje, dejándola decidir desde el punto de vista del vestuario, el maquillaje, las líneas, cómo se filma, cómo la represento en la cámara… Mucho de este película es Claire Foy tomando esas decisiones, para que ella representara a un personaje que -ella- como mujer se sintiera orgullosa y no como la fantasía de un hombre. Era más desde la fantasía de cómo Claire Foy veía a Lisbeth”.

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