7 maneras de practicar el amor propio

 
Jue, 05/23/2019 - 11:51
¿Cómo podemos empezar a amar a los demás si no nos amamos a nosotros mismos?

La mayoría de las veces buscamos allá afuera lo que tenemos dentro y justamente esa es la raíz de nuestro gran problema: la falta de amor propio. Como muy bien se dice: “Las relaciones no son para llenar vacíos, son para compartir llenuras”. Cuando empezamos a sentir la necesidad de que una persona llene eso que tanto nos falta, pero no somos capaces de cultivar y trabajar por nuestra cuenta eso que tanto deseamos para nuestra vida, empieza la eterna búsqueda de la “media naranja” que nos brinda una sensación de “estar completas” o por lo menos “buscar eso que nos complete”. No busques esa media naranja que llena tus vacíos, se la naranja entera y disfruta junto a la llenura de otro, porque no podemos dar de lo que no tenemos. Dos personas completas son mejor que dos mitades dependientes; es prioridad trabajar en ti, antes de unirte a alguien más.

Te comparto algunos hábitos que te permitirán empezar a cultivar tu propio jardín, sin tener que mirar el de al lado:

  1. Cambia tu reacción hacia los cumplidos. Nos han enseñado a decir cosas como “Ay, no es para tanto”, “Estás exagerando”, “No soy tan buena” cuando nos hacen un cumplido. Muchas veces es nuestra forma de demostrar “humildad”, pero definitivamente es algo que tenemos que eliminar. La humildad no tiene nada que ver con minimizar nuestras cualidades y habilidades. Estar conscientes del buen trabajo que realizamos no está mal. Puedes sustituir esas frases por estas: “Muchas gracias, de verdad”, “Tu cumplido significa mucho para mí”, “Me alegro que te haya gustado mi trabajo”.

  1. Celebra tu vida. No esperes a una persona para que lo haga por ti. Aparta un tiempo para disfrutar de tu propia compañía, ir por un café a escribir, a pensar en tus futuros proyectos o incluso a simplemente tomar un aire. Estas son actividades que te ayudarán a conocerte y a sentirte cómoda contigo misma.

  1. El cuidado personal como una prioridad. Por el afán del día nos privamos de comer a las horas que debemos hacerlo, de dormir las horas que son necesarias y de tomarnos el tiempo para ejercitarnos. Sin darnos cuenta esto se ha vuelto “normal”, cuando en realidad es muy dañino para nuestro cuerpo y para nuestra mente. Si hacemos un espacio en nuestras agendas para cumplir con los cuidados básicos que debemos darnos, nuestro cuerpo no dudaría en agradecernos, por eso empezaríamos a rendir más y a tener un mejor ánimo.

  1. Lo del de al lado se pega. Evalúa tu grupo más cercano, recuerda que el que anda en miel algo se le pega. Procura tener un grupo de amigos que evoque un ambiente positivo, porque lo bueno también se pasa. Mereces un ambiente donde puedas crecer, no donde te sientas estancada. Normalmente cuando una flor no crece, no cambiamos la flor, cambiamos la tierra. Funciona igual con nosotros, si sientes que tu grupo más cercano no te aporta y solo te estanca, eres libre de tomar la decisión de cambiar la tierra.

  1. Abraza la gratitud. Te invito a que lo primero que hagas todas las mañanas al despertar sea agradecer por la vida, por lo que tienes y por lo que has logrado hasta aquí. Agradecer por las mañanas puede hacer que nuestro día completo cambie. Estar consciente de nuestra realidad y aceptarla como es nos ayuda a darnos cuenta de que tenemos muchas cosas buenas que con esfuerzo hemos logrado.

  1. No más carreras. Amarnos es comprender que somos diferentes. No somos ni las más lentas, ni las más rápidas, nuestro ritmo es único y debemos respetarlo y sobre todo aprender a manejarlo. No te compares con las demás, disfruta tu propio camino y que el logro de la de al lado te de motivación, no envidia.

  2. Dos letras: N-O. Una palabra simple pero complicada de decir para muchas. La realidad es que decir que no nos causa mucha pena porque pensamos que la otra persona se va a sentir herida o rechazada. Está bien decir que no cuando no tienes ganas de salir a algún lugar o no tienes tiempo de agregar una tarea más a tu agenda. Puedes usar frases como: “No puedo, pero podría ser otro día” “No quiero, necesito un tiempo sola” “No, gracias”.

 

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