¿En qué se diferencian el delirio con la demencia?

 
Mié, 03/13/2019 - 09:39
En ocasiones, puede ser complicado diferenciar entre el delirio y la demencia, aunque son varios los factores que los distinguen

Foto: Blog del CRE de Alzheimer

[Escrito por personal de Mayo Clinic]

El delirio es una afección común que se presenta cuando una persona  se enferma o como efecto secundario de algunos medicamentos. A diferencia de la demencia, que se presenta gradualmente durante el transcurso de un período largo, el delirio suele aparecer rápido. Ante síntomas de delirio, es preciso hacer pronto una evaluación médica para determinar la causa escondida y empezar el tratamiento.

El delirio es una alteración seria de las capacidades mentales, cuyo distintivo incluye cambios en la atención, como extrema confusión o introversión, y que esa situación fluctúe durante el transcurso del día. Por ejemplo, algunas personas con delirio pueden estar bien por la mañana y luego mostrar confusión por la noche. Otros síntomas del delirio pueden ser desasosiego, agitación, alucinaciones, ansiedad y cambios de humor impredecibles, así como problemas para dormir, pereza y somnolencia anormal. Los signos y síntomas del delirio generalmente se presentan durante el transcurso de pocas horas o días.

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El desencadenante del delirio generalmente es alguna enfermedad aguda, como una infección o una afección que altera el metabolismo del cuerpo, como bajo nivel de sodio o de calcio. El delirio también puede derivar de un problema cardíaco o pulmonar, como enfermedad pulmonar obstructiva crónica, embolia pulmonar o ataque al corazón. Además, muchos medicamentos pueden provocar delirio al empezar su administración y los que con mayor frecuencia se relacionan con este problema son algunos tipos de fármacos recetados para dolor, problemas del sueño, trastornos del estado de ánimo, alergias, asma, enfermedad de Parkinson y espasmos o convulsiones.

En ocasiones, puede ser complicado diferenciar entre el delirio y la demencia, aunque son varios los factores que los distinguen. El más obvio es la forma en que aparecen estos trastornos, pues el delirio se presenta de forma rápida y la demencia lo hace lentamente.

Además, la demencia suele empezar con una pérdida de la memoria que repercute sobre las actividades cotidianas, tales como olvidar citas o facturas y tener dificultad para planificar las cosas. A diferencia de las personas con delirio, quienes están en las primeras etapas de la demencia normalmente no tienen problemas para mantenerse atentas y, por lo general, permanecen alertas y participan de lo que ocurre a su alrededor. Por último, los síntomas de la demencia no fluctúan tanto como los del delirio. En las personas con demencia, los síntomas pueden parecer algo mejor o peor a diferentes horas del día. No obstante, la memoria y la capacidad de pensamiento se mantienen bastante constantes durante todo el día.

Una persona puede tener delirio y demencia al mismo tiempo. El delirio frecuentemente se presenta en las personas con demencia, pero tener eventos de delirio no necesariamente significa que la persona padezca demencia. En una situación en la que un familiar o un amigo observa síntomas de delirio en un ser querido, es importante evaluar médicamente a la persona afectada. El delirio generalmente se diagnostica según el historial médico y los síntomas, así como los análisis hechos para evaluar el estado mental de la persona y para identificar otros problemas de salud escondidos. La opinión de algún familiar o amigo durante la evaluación normalmente ayuda al médico a llegar al diagnóstico exacto.

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Cuando durante la evaluación médica se descubre algún problema de salud nuevo, el tratamiento de dicha afección suele aliviar los síntomas de delirio. Si el delirio es producto de los medicamentos, ajustar la dosis o cambiar a otro alternativo podría ser todo lo necesario para eliminarlo. 

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