¿Eres un verdadera emprendedora? ¡Descúbrelo aquí!

 
Lun, 05/13/2019 - 06:00
Trabajar por tu propia cuenta no es todo para ser un 'entrepreneur'. Para mí, es aquella persona que tiene como meta diseñar su empresa de manera que pueda crecer sistemáticamente sin afectar el producto o el servicio, apoyándose en procesos, procedimientos y tecnología.
Hace bastante tiempo que quiero escribir un artículo acerca de quién califica para hacerse llamar emprendedor. Para hacerlo, he tenido que buscar definiciones en decenas de publicaciones, y la verdad es que no hay un significado común para la palabra. Estoy segura de que muchas personas no van a estar de acuerdo conmigo, pero mi definición de “emprendedor” está basada en “escalabilidad” (“scalability”, en inglés). El término es un anglicismo usado en tecnología para referirse a la propiedad de aumentar la capacidad de trabajo o de tamaño de un sistema manteniendo la misma funcionalidad y calidad. 
 
Para mí, un emprendedor es aquella persona que tiene como meta diseñar su empresa de manera que pueda crecer sistemáticamente sin afectar el producto o el servicio, apoyándose en procesos, procedimientos y tecnología. 
 
Opino que ser emprendedor no es sinónimo de: 
 
*Trabajar por cuenta propia.  Este es el primer grupo de personas que se hacen llamar “emprendedores”.  
 
Si eres un profesional independiente o un “freelancer”, perteneces a un grupo de valientes profesionales que se ganan su sustento ofreciendo a otras personas su conocimiento. 
 
El objetivo de un profesional independiente es tener una posición estable, sin jefe; hacer un excelente trabajo, aumentar gradualmente la demanda para que la tarifa por hora aumente y la calidad de los proyectos también. 
 
En esta categoría hay personas muy exitosas, incluso muchos que ganan millones al año. Hablo de profesionales como consultores, abogados independientes, organizadores de eventos, diseñadores de moda, artistas, coaches, etc. 
 
Sin embargo, es importante destacar que un emprendedor no cambia su tiempo por dinero. Es decir, si no tienes sistemas en marcha y no te apoyas en tecnología para escalar tu oferta, no eres un emprendedor sino un profesional independiente. 
 
*Ser un empleado en tu propia compañía.  Si tienes una empresa con equipo, empleados, página web, asociación en gremios, etc., lo más probable es que te consideres un emprendedor.  
Después de todo, encontraste una necesidad en el mercado y te atreviste a poner en marcha una solución. Te va bien, no tienes jefe y tienes clientes. 
 
En este grupo encontramos a abogados, arquitectos y contadores dueños de sus firmas; también a dentistas y doctores con clínicas y asistentes; al igual que propietarios de restaurantes, salones de belleza, talleres de reparación, etc. 
 
Los dueños del negocio comenzaron esta empresa porque eran excelentes técnicos y se dedican a atender a sus clientes, ya sea personalmente o supervisando a su personal. 
 
Michael Gerber en su libro "The E-Myth" se refiere a estos dueños de empresas como "técnicos". Los técnicos pasan casi todo el tiempo trabajando para clientes del negocio en lugar de trabajar en crecer el negocio. Yo sé que muchos tienen la intención de hacerlo, pero simplemente el tiempo no les alcanza.
 
A este grupo yo les llamo “empresarios” (o “business owners” en inglés). 

Entonces, ¿quién califica como un verdadero emprendedor? 

  • Para mí, un verdadero emprendedor sabe que no puede tener un emprendimiento si él mismo no escala.  
  • El negocio no puede depender de las horas que el emprendedor pueda dedicarle, pues tendrá un límite de crecimiento. 
  • Entonces, debe planear un negocio basado en sistemas y en tecnología, aunque al principio sea el único empleado de la empresa. 
David Finkle, en su libro “Crea una empresa, no un puesto de trabajo”, señala que un emprendedor debe fundar una empresa con estos 5 sistemas en marcha: 
  1. Liderazgo. Esta es la posición que debe tomar el emprendedor, quien debe ser la cara de la compañía y tener su marca personal asociada a la misma. Debe ser el que da entrevistas para generar noticias sobre la empresa, traza los planes estratégicos del negocio y quien motiva al equipo. 
  2. Mercadeo y ventas. Aunque al principio la tarea principal del dueño es vender, a medida que va creciendo la empresa debe tener sistemas que permitan la captación de clientes por su cuenta. Esto puede suceder por medio de un equipo de ventas, estrategia automatizada de mercadeo, ventas por medio de página web, etc. 
  3. Recurso humano.  El negocio debe contar con manuales de procedimiento que establezcan las necesidades de cada puesto de trabajo, modo de contratación y de archivo de expedientes de los empleados, modelos de contrato y de cartas de despido, al igual que reglamento de trabajo, entre otros.  
  4. Finanzas y contabilidad.  Al principio, el negocio debe contar con una persona que lleve la contabilidad y entienda cómo se maneja el dinero, ya que sin un flujo correcto, el negocio quiebra. Esta persona puede trabajar como contratista independiente, y a medida que va creciendo el negocio, se puede considerar una posición permanente. 
  5. Operaciones. La empresa debe tener un manual de operaciones para cada uno de los productos o servicios que ofrece, así como listados, modelos y tecnología de apoyo. Cualquier contratista o empleado que entra a trabajar con la empresa debe poder completar el trabajo requerido si sigue las instrucciones. En mi opinión, este es el paso más complicado para la mayoría de los dueños de empresa que piensan que si ellos no están presentes, nadie más podrá ofrecer el producto o servicio con la misma calidad. Sí se puede, si se planea adecuadamente. 
Los sistemas propuestos se apoyan en tecnología, así como en procesos y procedimientos, permitiendo que la empresa crezca y pueda atender a los clientes sin que el fundador esté presente todo el tiempo, para que se pueda enfocar en la estrategia principal.  
 
Siempre estás a tiempo de ser emprendedor. Toma el tiempo de crear sistemas y mira tu negocio crecer y prosperar.  

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