Cómo disminuir la ansiedad cuando intentas dejar de fumar

 
Lun, 05/13/2019 - 17:32
Consejos infalibles para ganarle la batalla al cigarrillo, evitando la ganancia de peso y la ansiedad. Tu salud lo agradecerá.
A menudo tomar la decisión de detener el consumo de cigarrillo puede sabotearse con pensamientos como “no podré”, “engordaré demasiado”, “me dará mucha ansiedad”... Hoy te ayudaremos a hacerle frente a estas y muchas otras preocupaciones con herramientas sencillas para lidiar con tu proceso de dejar de fumar y ganar la batalla para siempre.

Hoy sobran razones

La relación negativa entre el fumar y la salud humana ha sido por décadas motivo de campañas para disminuir este hábito, ya que se sabe que el consumo de cigarrillo reduce  la esperanza de vida promedio. Además, se le relaciona con aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón (en el que más incide directamente), de mama, próstata y páncreas. 
 
Por otro lado, fumar se relaciona con  enfermedades respiratorias crónicas, no solo en quienes lo practican sino también en quienes los rodean (fumadores pasivos). Según la Organización  Mundial de la Salud (OMS), el tabaco contiene más de 7,000 sustancias químicas y 69 de estas son cancerígenos ya conocidos. 

¿Por qué dejar de fumar estimula la ganancia de peso?

La nicotina contenida en el cigarrillo causa efectos anoréxicos, es decir, suprime el apetito y  muchas veces las comidas son sustituidas por fumar. Lo anterior crea satisfacción en el cuerpo o una supuesta saciedad, impulsada por los cambios químicos en el cerebro, que le hacen parecer que ha comido lo suficiente aunque solo  haya sido una lata de soda.
 
En contraste, al dejar de fumar, estos eventos disminuyen y, por el contrario, puede aparecer la sensación de ansiedad como respuesta del cuerpo exigiendo la sustancia que antes era suministrada. Esta ansiedad, mediada por desequilibrios hormonales, impulsa a comer en cantidades, muchas veces excesivas, de alimentos pocos nutritivos como los azúcares simples y grasas, para alcanzar una sensación de “bienestar” similar.

Hábitos que pueden salvar tu vida

  • Respira profundo: Utilizar técnicas de respiración para tranquilizarte en esos momentos donde solo piensas en fumar otra vez, será uno de tus mejores aliados. Procura que sean inhalaciones nasales profundas y trata de exhalar despacio. Una sesión de 5 minutos puede cambiar totalmente el panorama de tu día. 
  • Conéctate con tu motivo: De seguro tienes una razón en especial que te impulsó a tomar esta valiente decisión. Procura llevarla contigo (en tu billetera, escritorio, celular u otro dispositivo), ya sea que se trate de una persona, una frase, una estadística o una visión hacia el futuro. Cada vez que te sientas débil, obsérvala.
  • Duerme bien: Un buen descanso ayuda a reparar tu cuerpo en su totalidad, te recarga de energía y nivela la hormona cortisol (hormona del estrés), la cual te conviene mantener al margen para que no estropee tu meta.
  • Aliméntate saludablemente: Elige comer alimentos altos en fibra como las frutas, frutos secos, vegetales, cereales de tipo integral (avena, arroz integral), menestras variadas, etc. Opta por proteínas de alto valor como huevo, pollo, pescado, carne, cerdo y mariscos en preparaciones saludables, con ingredientes naturales. Es una buena idea agregar más antioxidantes a tus días, sobre todo porque ayudará a reducir, en parte, los riesgos de salud que tienes por el tiempo que has fumado. Estos componentes se encuentran en los alimentos ya mencionados y en especias como cúrcuma, aceite de oliva, romero, tomillo, canela, mostaza, entre otros.
  • Ejercicio como prioridad: Sí. Cuando se fuma, aparte de los efectos ya mencionados,  se estimula la acción de un tipo de grasa que tenemos los humanos, la “beige”, que promueve mayor quema de calorías. Por alguna razón bioquímica, al fumar, esta grasa se mantiene muy activa y, por ende, al dejar el cigarrillo, se produce el efecto contrario, ocurriendo la ganancia de peso. La buena noticia es que hacer ejercicio causa un resultado similar en este compartimiento nuestro, pero ¡ojo! No quiere decir que fumar ahora tiene algo positivo, para nada, es solo un efecto que es inundado por los otros que son meramente negativos.  
  • Evita los recuerdos: muchos pacientes expresan que consumir café, gaseosa u otra bebida común, les causa un impulso severo de fumar. En estos casos, se asocia el hábito con alguna de estas actividades, por lo que recomienda suspenderlas, al menos los primeros meses del proceso de cesación.  

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