Crianza tradicional vs crianza moderna. ¿Cuál es mejor?

 
Mié, 06/12/2019 - 06:00
Ante los niños respetaban más la figura de autoridad. Ante los problemas de comportamiento de los pequeños en la actualidad les digo: el problema no es su hijo, es usted como padre.
Con el pasar de los días nos damos cuenta de lo importante que ha sido la crianza a través de los años. Lo que vemos hoy en día jamás pensamos vivirlo ni pasaba por nuestras mentes hace unos 20 años. 
 
Sé que a todos en algún momento nos ha tocado ver un arrancón o berrinche de algún niño en la calle con sus padres. Y sí, es normal, "todos pasamos por allí", como se dice en buen panameño. Pero, ¿nos hemos preguntado qué ha cambiado con los años y por qué, en cuanto a la crianza de los niños? 
 
Vivimos en un mundo cada vez mas demandante, en el que no hay tiempo de nada, y eso incluye la crianza de los niños. Hace poco más de una década la crianza era completamente distinta a la que estamos viviendo hoy, donde los niños no respetan a sus padres ni maestros, no tienen clara la figura de autoridad en ningún lugar. 
 
Los valores eran la clave. En la crianza tradicional existían limites, una mirada era más que suficiente para entender y leerle la mente a nuestros padre; pero hoy en día los papás prácticamente le piden permiso a los hijos para hacer algo. 
 
Nos preguntamos qué estamos haciendo para que los niños se comporten de esta manera. Pues permítanme decirles que todo y nada. Así como lo lee, estamos dándoles todo y los estamos obligando a hacer nada. Muchos conflictos se están viviendo porque los padres de familia se muestran temerosos al ejercer su autoridad de la forma correcta. 
 
Como bien lo he dicho en mis anteriores artículos, nadie va a la universidad para aprender a ser padre; sin embargo, tenemos a nuestro alcance todas las herramientas para que nuestros hijos puedan desarrollarse de la mejor forma y que sean personas de bien en el futuro. 
 
¿Por qué los niños hacen lo que hacen? ¡Esto es por que usted se lo permite! Puede culpar a la sociedad, la música, la escuela, los amigos y medio mundo; pero los hijos, en gran parte, son producto de todo lo que usted le inculque desde pequeños.
 
Las consecuencias ante el mal comportamiento ya son tratadas inmediatamente con el psicólogo. No está mal que busque apoyo en un especialista, pero usted puede hacerle ver a su hijo que su comportamiento no es el adecuado. Nosotros como los adultos somos los encargados de “modelar” las conductas correctas y reforzar positivamente los malos comportamientos.  Lo que no se corrige en los primeros seis años de vida, difícilmente se puede corregir en la adolescencia. 
 
Con esto no me refiero a someter al niño a un régimen militar. No. Sino a establecer normas y pautas a seguir. En la actualidad todo es negociable. Me ha tocado escuchar: "si te comes la comida, vamos al parque". En mis tiempos me decían: “no te levantas de la mesa hasta que el plato esté vacío”, y créanme que así mismo era. 
 
No se trata de que no se tome en cuenta la opinión del niño, solo que hay términos que no son negociables.  Los niños están creciendo pensando que lo merecen todo y que la palabra “No” no existe en ningún diccionario a nivel mundial. 
 
Se está fallando en enseñarle la diferencia entre derechos y privilegios. Los niños tienen derecho a jugar, a la libertad, a un hogar, a la protección, a la alimentación, a ser educado, entre otros. Los privilegios se ganan y esto es para toda la vida; por ejemplo, para tener un buen trabajo en un futuro hay que prepararse académicamente, para tener una buena casa hay que trabajar arduamente, nada de esto vendrá solo por que “tengo derecho a”. 
 
Enséñele a su hijo a ganarse las cosas, y así aprenderá que todo su trabajo valdrá la pena. Los niños de hoy son poco empáticos con todo y muy materialistas. Todo se le da a cambio de nada. La mejor inversión que puede hacer en su hijo no es monetaria, sino prepararlo para la vida. 
 
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