¿Hay situaciones que te apenan en el sexo? ¡Tal vez te sientas identificada!

 
Mar, 09/03/2019 - 09:00
El tamaño y color de sus labios vaginales avergüenza a muchas féminas porque tienen idealizada la 'vulva perfecta' (simétrica y rosada) de las películas porno. Esto no es una realidad.

Muchas mujeres tienden a preocuparse en exceso debido a situaciones o condiciones propias relacionadas con su sexualidad, al no considerarlas “normales”, desconociendo que esas “anormalidades” son más comunes de lo que te imaginas. Entre esas, el tamaño  y color de sus labios vaginales.

1. Es motivo de vergüenza pensar o sentir que sus labios son demasiado gruesos o demasiado delgados, que tienen uno más grande que el otro, que el clítoris sobresale demasiado, que el color no es el indicado porque se ve un poco más oscuro... en fin. 
 
Tengamos en cuenta que a  diferencia de los hombres, la mujer no tiende a comparar sus genitales con los de otras, pues al menos en nuestra cultura occidental la mujer no tiene acceso a tantas vulvas como el hombre a los penes. El mismo diseño de los baños públicos favorece el ocultamiento de la mujer, más no el del hombre. Por ello, los hombres tienen más posibilidades de darse cuenta que no tiene sentido avergonzarse de sus genitales, pues todos son diferentes y únicos.
 
Hay mujeres que tienen idealizadas la vulva perfecta: simétrica y rosada, como se ven en las películas porno. Lo cual no es así en la realidad. Por lo general, la piel del área genital es un poco más oscura, por diferentes factores, entre ellos la tonalidad de los pliegues, irrigación sanguínea, textura de la piel, falta de aire y de sol, el roce de la ropa interior, la herencia,la  sensibilidad de la piel, entre otros.
 
2. Otro motivo de vergüenza es el sexo oral. En efecto, hay mujeres que no pueden ni brindarlo ni recibirlo, porque les da vergüenza o asco. Algunas lo relacionan con la creencia errónea de que el sexo oral es humillante, para prostitutas; que es cochino o sienten que les están invadiendo demasiado su intimidad, que su pareja se va a observar de cerca su “vagina imperfecta” y, por este motivo, cuando tienen oportunidad de realizarlo, su experiencia de placer se bloquea con un bombardeo de pensamientos que impiden el disfrute.
 
Es importante que detectes a qué se debe exactamente tu aversión, con el fin de analizar la idea y trabajar en ella. Posteriormente, intenta pequeños acercamientos al acto de lamer el cuerpo de tu pareja, lame cada centímetro de su piel y ve registrando las diferencias de sabores y texturas que encontrarás ¿Unas partes son más saladitas? ¿Otras más jugosas? ¿Algunas más dulces? ¿Son sus muslos más suaves? ¿Qué sabor tiene su espalda? ¿A qué saben sus codos? En las partes que no te provoque lamer, dale besitos hasta que te sientas preparada. 
 
Una vez te sientas a gusto lamiendo, baja a sus genitales, empezando con besitos si te sientes más cómoda. Este ejercicio de entrenamiento en lamer, funciona para ambos. Por lo tanto, si te da vergüenza recibir sexo oral, pídele que primero saboree todo tu cuerpo.
 
3. Otro motivo de vergüenza o preocupación femenina, que en parte también se deriva de la pornografía, son los orgasmos simultáneos. Algunas féminas se avergüenzan porque no logran llegar al mismo tiempo con sus parejas, y lo peor es que sus parejas piensan lo mismo, quizás porque en relaciones anteriores la explosión de placer se da al mismo tiempo en ambos. Pues tengan en cuenta que la mayoría de parejas no lo logran, para ello tiene que haber un alto grado de empatía sexual y conocimiento mutuo que les permita acoplar sus ritmos, velocidades y umbrales orgásmicos. 
 
4. Cabe mencionar, los famosos dolores durante el coito que no son expresados por no incomodar a la pareja. Las causas pueden ser diversas: desde posturas sexuales inadecuadas hasta infección por levaduras, vulvodinia, vaginitis y dispareunia. Fibromas y miomas son otros ejemplos, por supuesto descartando ITS (Infecciones de Transmisión Sexual) y ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual).  En este último caso, será recomendable confesarse sin pena y seguir el tratamiento indicado con su médico de cabecera. 
 
Por último, podemos decir que en el ámbito sexual entran en juego varios factores que nos hacen sentir avergonzados y vulnerables, tanto a hombres como en mujeres. Seamos conscientes que utilizar esas vulnerabilidades para “atacar” a tu pareja, manipularla, someterla o humillarla, siempre irá en detrimento de la relación.
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