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Dentro del show del medio tiempo Bad Bunny dio una comunicación subliminal, llenos de intriga y curiosidades pero con un mensajes poderoso.
Bad Bunny ha estado dando de qué hablar desde que se informó que sería el artista encargado de llevar el espectáculo de medio tiempo, así como por los recientes premios ganados en la pasada ceremonia de los GRAMMYS 2026, donde se empezó a especular quiénes serían las estrellas que lo acompañarían en dicha presentación. Luego de tanta espera, una vez culminado el evento, este no ha bajado de las cifras de tendencias en todas las redes sociales.
El Halftime Show del Súper Bowl 2026 alcanzó entre 135.4 y 142.3 millones de espectadores alrededor del mundo, pero según reportes de la BBC, unas 202.4 millones de personas estuvieron pendientes de la transmisión. Esto lo posiciona como uno de los más vistos, sobrepasando al de Kendrick Lamar, quien fue el encargado de la edición pasada. Este año se sintió el sabor boricua de la isla, pero no solo de Puerto Rico, sino de toda Latinoamérica, lo que consolida al artista como una de las primeras estrellas latinas en liderar este prestigioso show estadounidense.
Dentro de toda la presentación hubo momentos cargados de mensajes subliminales. Bien se sabe que en Estados Unidos estos mensajes recaen sobre las políticas migratorias, donde la comunidad latina e inmigrante no ha sido bien tratada por el gobierno actual de dicha nación.
Uno de los primeros guiños eran los bailes, la barbería, la joyería, los señores jugando en la calle, el granizado (Raspao en Panamá), no obstante durante el show la aparición de dos boxeadores que peleaban en plena presentación llamaba la atención, ambos con pantalones de boxeo y colores representativos de sus países. Pues se trató de Xander Zayas y Emiliano Vargas. A la izquierda, con guantes azules, estaba Xander Zayas, pugilista puertorriqueño de 23 años, reconocido campeón unificado de peso superwelter AMB y OMB. Mientras que, al lado derecho, con guantes rojos y pantalones en tonos verde, rojo y blanco, se encontraba el mexicano-estadounidense Emiliano Vargas, joven promesa del boxeo e hijo del excampeón Fernando Vargas.
Según Los Angeles Times, esto representa un guiño a la histórica rivalidad boxística entre Puerto Rico y México, siendo ambos pugilistas un homenaje a este deporte popular y a una rivalidad emblemática dentro de la cultura puertorriqueña.
El outfit de Bad Bunny:
Era de esperarse que quien dirigiera dicha presentación vistiera de forma extravagante y visiblemente costosa. Sin embargo, Bad Bunny optó por algo distinto: el color crema fue el elegido para complementar su show. Un conjunto de la marca Zara funcionó como un equilibrio entre el mensaje que quería transmitir y su música. Estilizado por Storm Pablo y Marvin Douglas Linares, el intérprete lució piezas casuales con mensajes que gritaban “El Conejo Malo”.
El outfit, sencillo pero imposible de ignorar, evocaba un uniforme de gala. Destacó un jersey con el apellido de su madre, “Ocasio”, y el número 64, que muchos fanáticos interpretaron como el año de nacimiento de ella. Una paleta neutra e inusual en uno de los shows más vistos del mundo, donde incluso artistas han cambiado hasta cuatro veces de vestuario.
''ELLA PERREA SOLA''
Durante una de sus interpretaciones, Bad Bunny cantó “Yo perreo sola”, canción que más allá de su ritmo bailable deja un mensaje poderoso para las mujeres. “Las mujeres en el mundo entero, perreando sin miedo”, recitó Benito. El tema, perteneciente al álbum YHLQMDLG (2020), es una crítica al acoso y una defensa del derecho de las mujeres. En el video oficial se refuerza este mensaje con la frase: “Si ella no quiere bailar contigo, respeta. Ella perrea sola”. Lo que parece solo música para bailar se convierte en un mensaje contundente en el show más visto del mundo, aunque para muchos pasó desapercibido.
La casita:
El cantante llevó al escenario uno de los elementos más representativos de su tour ''DeBÍ TiRAR MáS FOToS'', parte de su álbum ganador de tres premios GRAMMY. Esta vez, la icónica casita apareció en versión mini en el Levi’s Stadium. Representa un hogar puertorriqueño y funciona como símbolo de las casas típicas de la isla.
La estructura, que fue escenario recurrente en su gira, evoca la vida cotidiana del barrio: vecinos reunidos, música, amigos y conversaciones en la entrada. La casa simboliza los inicios humildes y el crecimiento personal junto a las personas correctas.
Fiestas latinas:
En uno de los actos se presenció una boda que muchos creyeron simulada, pero en realidad se trataba de una pareja real: Eleisa Aparicio y Thomas Wolter. Meses antes habían invitado a Bad Bunny a su boda, sin imaginar que su equipo les propondría casarse durante el Súper Bowl.
La escena destacó la esencia de las fiestas latinas: salsa, bailes, niños corriendo e incluso un niño dormido entre tres sillas, una imagen que remite a la infancia de muchos latinos. La fiesta continuó con una orquesta que reafirmó que la música nunca se detiene. La sorpresa fue la aparición de Lady Gaga acompañando a Los Sobrinos, banda de salsa puertorriqueña.
Ricky Martín interpretando "LO QUE LE PASO A HAWAii":
Ricky Martin subió al escenario como invitado especial e interpretó una versión a capela de “Lo que le pasó a Hawái”. La canción funciona como un grito contra el desplazamiento de comunidades por intereses económicos, una situación comparable a lo ocurrido en Hawái y a lo que vive Puerto Rico.
Las sillas plásticas presentes en el escenario, también visibles en la portada del álbum Debí tirar más fotos, simbolizan un objeto profundamente ligado a la identidad latinoamericana, presente en patios, bodas y encuentros familiares.
¡Uy, el apagón!
En referencia a los problemas de infraestructura en Puerto Rico tras el huracán María, Bad Bunny subió a unos postes que lanzaban chispas mientras cargaba la bandera de Puerto Rico e interpretaba “El apagón”. El artista ya había denunciado esta situación en canciones como “Una velita”.
Benito bendice a América
Antes de finalizar su presentación, Bad Bunny expresó: “God bless America”, para luego mencionar a todos los países latinoamericanos, además de Canadá y Estados Unidos. Con esto, resignificó el concepto de América como un territorio compartido. Durante el show, cargó un balón con la frase “Together we are America” y se observó un cartel que decía: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.
Más que un show, fue un recordatorio de que la música es un acto de simbolismo y cultura. Los latinos unidos transmitieron un mensaje de identidad y visibilidad frente a la adversidad. No fue una protesta directa, sino una celebración de tradiciones, identidad y unidad por encima del odio. Aun así, para muchos en redes sociales, el espectáculo fue interpretado como una provocación, generando debates y cuestionamientos.
