Si haces todo por adelgazar y no lo logras, puedes estar cometiendo alguno de estos errores

 
Dom, 11/10/2019 - 13:00
Algunas posibles fallas que cometes pueden estar saboteando tu meta 'fitness'. Aprende a identificarlas y darles solución.

¿Crees que haces todo bien, pero no adelgazas? Revisa estas posibles fallas que te pueden tener estancada:

Desayuno

Si eres de las que no desayuna por falta de tiempo o porque no te da hambre, estás comenzando muy mal el día. Es como si quisieras arrancar un carro sin gasolina... Posiblemente, más temprano que tarde, se te apagará. 

Otro error frecuente en esta comida es que sea muy alta en carbohidratos y pobre en proteínas. Si inicias el día provocándole picos de azúcar a tu organismo, pasarás toda la jornada con ansiedad por dulces o carbohidratos en general, lo que puede ocasionar que comas más calorías de las que necesitas. Traducción: aumento de peso.

“Yo ceno ligero” 

He escuchado en más de una ocasión esta frase. A ver, ¿qué es comer ligero? ¿Cereal con leche? Si te vas a la cama con algo tan rápido de digerir como harinas, además de volver a generar picos de insulina, posiblemente amanecerás con ganas de comerte el mundo. Es importante que incluyas proteína en esta comida para que tu cuerpo trabaje lentamente en procesarla durante la noche. Y si estás en plan de mantener o subir la masa muscular y no incluyes proteína, tu cuerpo sacará energía del músculo; en palabras simples: se lo comerá. 

Jugos naturales

Quizás sientes que comes muy bien, pero todos los días tomas jugos naturales en alguna de tus comidas. Este error es muy frecuente porque esas calorías no las estás contemplando en tu plan de alimentación. Cada vaso de jugo de naranja tiene aproximadamente 115 cal / 36 g de azúcar, cantidad que podrías evitar y así conseguir el déficit calórico que tanto buscas para bajar de peso. La fructuosa es azúcar natural, pero al fin y al cabo es azúcar y tu cuerpo la percibe como tal. A menos que te tomes un vaso de jugo y salgas a correr, debes evitarlo.

Lechuga y lechuga

Pasar hambre no te llevará a ningún lado. ¿Sabes por qué? En algún momento tu cuerpo te va a pedir a gritos nutrientes, entonces vas a dejar esa dieta y volverás a subir de peso (temido efecto rebote). Ninguna dieta restrictiva es sostenible en el tiempo, y lo que debes buscar es comer balanceado y sano para que puedas ir cambiando tus hábitos y alcanzar tu objetivo con buena salud.

No tienes conciencia de lo que comes y le dices que sí a todo

Te comes un dulcecito aquí y una empanadita allá. La fruta de la mañana, otra fruta después del almuerzo, unas almendras con el café, la merienda de la tarde, etcétera… Y así te pasas todo el día, sin medir las cantidades y sin conciencia de cada bocado. Cuando te das cuenta, sigues con hambre y has comido mucho más de lo que hubieses comido si te sientas con tu plato, como debe ser. Es así como un evento con boquitas o pasapalos  puede dañar por completo tu dieta.

Fines de semana de desastre 

Comes muy saludable entre semana, sin saltarte ninguna regla, pero llega el viernes en la noche y comienzas a comer o beber desproporcionadamente. ¿Crees que haciendo borrón y cuenta nueva cada lunes vas a alcanzar tu objetivo? ¡Por supuesto que no! Debes mantener un equilibrio, no significa que no te puedas dar un gusto el fin de semana, pero tampoco echar por tierra el sacrificio que has hecho  porque seguirás estancada, con el mismo peso y la misma frustración.

Recuerda: la única manera de no cansarte de volver a empezar es que dejes de rendirte.

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