'Yo no podía parar', conoce la historia de rehabilitación de un adicto a las drogas

 
Mar, 07/02/2019 - 17:00
"El pasado es de gran valor para nosotros, nos sirve de referencia para no vivir el presente como lo viví ayer, ese es mi pasado y es importante que las personas lo vean y lo entiendan".

Foto ilustrativa: Pixabay

"Rafael" aprendió a vivir un día a la vez. Fueron 15 años los que estuvo inmerso en el mundo de las drogas; 15 años en los que creyó no tener otra salida; 15 años en los que perdió su juventud, parte de su vida; 15 años que le recuerdan a dónde no quiere volver.

Tenía 12 cuando empezó a consumir licor para, luego, seguir con la marihuana. "Fumé marihuana por muchos años, fue mi droga preferida y un día me dije que no iba a fumar y no fumé más; pero me fui con la sustancia blanca, dejé esa droga y me casé con la otra, que fue la que al final de mi camino me destruyó".

A los 47 años, después de lo que él define como una "larga carrera de consumo", Rafael dio el paso a la rehabilitación. Él recuerda que su esposa le dijo que ya estaba cansada. "Ya yo sabía, estaba sintiendo que tenía un problema. Yo quería cambiar mi vida, pero no podía parar. Cuando yo comienzo a buscar ayuda encuentro estos programas (Narcóticos Anónimos), me abrieron las puertas y me identifiqué, desde que he llegado al grupo no he vuelto a consumir nada. Tengo 15 años limpio, solo por hoy".

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Y es precisamente así que funciona el programa de Narcóticos Anónimos (NA): paso a paso, día a día, de 24 horas. El llamado "solo por hoy", porque según explica Rafael, "muchas veces se ponen promesas de tiempo que cuando se incumplen, recaen en el vicio ."Uno dice: voy a hacer una para de tres meses o seis meses, pero cuando se cumple el tiempo algo en el cerebro me dice ya cumpliste con tu cuota, ya te puedes meter algo".

El único requisito que piden en NA es que la persona tenga el deseo de parar de consumir. "No nos importa saber qué consume, nos importa saber qué quiere hacer la persona de aquí en adelante".

Los tres principios espirituales del programa son honestidad, receptividad y buena voluntad. "Tengo que aprender a ser honesto conmigo, cómo me costó; pero hoy soy honesto en todo lo que yo trato de hacer. No los cumplo al cien por ciento porque es difícil, pero sí lo practico en un noventa y nueve por ciento, y me gusta, porque hoy puedo ver que la honestidad da grandes resultados".

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Rafael permanece en el grupo, donde reitera que se dan sugerencias, mas no es obligatorio pertenecer. Ellos se apoyan en literatura de Narcóticos Anónimos para llevar a cabo los denominados "12 Pasos", para lograr el objetivo. "Tenemos que hacer un trabajo con nosotros mismos, separarnos de nuestros amigos de consumo, aceptar que la vida que llevamos anteriormente es la vida que nos llevó a ese consumo de drogas, porque el consumo de droga es progresivo, es incurable y es mortal".

Obsesión y Compulsión

Indica que la enfermedad de la adicción se compone de la obsesión y la compulsión. La obsesión es ese deseo de consumir la droga que le satisface, pero que va en contra de su voluntad, pues cuando se convierte en adicto tiene que seguir consumiendo droga. "En muchas ocasiones las personas lloramos, no queremos consumir, estamos viendo que nos estamos destruyendo, pero no podemos parar, porque ya nuestra mente está tan destructiva y obsesionada por ese consumo de drogas que no nos quedamos quietos hasta que no la consumamos y es allí donde viene la parte de la compulsión, que es la parte física de la enfermedad. Después de que comienzo a consumir no puedo parar hasta que me lo gaste todo, que quede en la calle, pidiendo prestado o robando... quedo en la parte fea de la enfermedad que muchas veces la niego, la oculto y que muchas veces no la quiero ver, pero es parte de mi enfermedad".

La adicción a las drogas fue catalogada como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud. "En Narcóticos Anónimos tratamos la enfermedad mas no la curamos", comenta Rafael.

Para lograr rehabilitarse, mantenerse limpio, se requiere, además de voluntad, mucho apoyo; sobre todo de la familia, aún cuando la adicción ha resquebrajado el núcleo al punto de ver personas en las calles, solas, comiendo de la basura e, incluso, cometiendo delitos con tal de conseguir dinero que les permita comprar droga.

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"Llega un momento en que la gente te dice: bueno tú quieres vivir esa vida, vívela... y te suelta y tú te vas al abandono", comenta Rafael. En su caso, él contó con la dicha de que su familia lo apoyara y cuidara. Explica: "mi familia no me dejó ese espacio del que yo me fuera del todo; pero mi enfermedad sí me decía que me fuera, porque ellos eran un estorbo para mi consumo".

"Esta enfermedad es tan terrible, que es peor que las otras enfermedades, porque la gente dice 'esta enfermedad tú te la buscaste'; pero nadie sabe mi pasado", añade. Allí entra el programa de los "12 Pasos", en el que la persona empieza a investigar y buscar qué lo fue llevando hasta caer en el consumo. En su caso, "necesitaba algo que sustituyera las situaciones por las que venía pasando y encontré eso, eso me gustó... Vengo de un padre que era alcohólico y nos abandonó, pero hoy yo lo perdono... son situaciones que cada uno vivimos diferentes, cosas de arrastre", reflexiona el entrevistado.

"Parar de consumir no es fácil. La gente que no sabe cree que es una deficiencia moral o que es un sinvergüenza", destaca Rafael, quien hace un llamado al Gobierno para que se interese más en apoyar a aquellas personas que están bajo las garras de la drogadicción. "Esto se está escapando de las manos del mundo", lamenta. Y, hablando específicamente de Panamá, indica que nadie quiere hacerse cargo, porque hay que invertir en profesionales, construir y habilitar centros, alimentarlos, así como buscarle oficio a las personas para que se mantengan después".

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El alcohol pasa desapercibido

"Hay una droga que supuestamente no es ilícita, pero que está haciendo más daño que la marihuana: el alcohol. Altera mi mente y altera mis comportamientos, y es la droga a la que nadie le está poniendo atención... en todos lados está esa droga y está haciendo más daño que la misma marihuana".

Rafael comenta que hay personas que llegan a probar alguna sustancia ilícita y no pasa nada más; pero hay muchas otras personas, sobre todo en la adolescencia, etapa en la que los hijos requieren más atención, que siguen haciéndolo hasta que se desencadena en una adicción.

No está solo, busque ayuda

Al pedirle a Rafael un mensaje, este dice pausadamente: "Toda droga es un veneno que se va a la mente y a la larga va destruyendo todo nuestro ser, es progresivo, incurable y mortal. A los padres que han descubierto que su familiar está consumiendo droga hay que confrontarlos, buscar ayuda y buscar la manera de cómo salir, no es abandonarlo y decirle que es un vicio; sino que están creando un monstruo poco a poco que le va a desbaratar su vida, se la va a dañar".

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Narcóticos Anónimos es una organización sin fines de lucro, se mantiene de sus propios recursos y tienen 18 grupos en todo el país. El grupo base que dirige Rafael está en La Chorrera y se llama Luz de Esperanza. Su membresía es de entre 14 y 18 personas, seis compañeros asisten diariamente a las reuniones (el resto va y viene), que son de lunes a viernes de 6:00 p.m. a 8:00 p.m. y los sábados de 8:00 p.m. a 9:00 p.m.

"El programa de Narcóticos Anónimos para mí es lo máximo, es el programa que me enseñó a vivir, me dio una oportunidad de vida, de libertad (...) Yo me perdono y no estoy orgulloso de lo que fui y de lo que hice, porque nunca debí probar la droga", concluye.

Si usted tiene algún problema de drogas o conoce a alguien que los tenga puede contactar a Narcóticos Anónimos en su página web https://www.napanama.org/ o llamar a la línea 24 horas (+507) 6735-3030. Además, cada viernes de 4:00 p.m. a 5:00 p.m., en Radio María 93.9 FM, se transmite el programa "Respuesta para un Adicto" para llevar el mensaje a aquellos adictos que están sufriendo y donde las personas pueden llamar e interactuar.

 

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