Una conversación con la cineasta salvadoreña-nicaragüense Marcela Zamora

 
Vie, 02/08/2019 - 17:25
"El cine que no tiene una lucha social también es necesario"

Marcela es una luchadora. Lleva la lucha en la sangre, su padre fue torturado en la Guerra Civil de El Salvador. Utiliza su pasión, el cine, para hablar de temáticas históricas y derechos humanos. 

Estudió periodismo en Costa Rica y dirección de documental en la Escuela Internacional de Cine y Televisión en San Antonio de los Baños (Cuba). 

Su primer arma son sus documentales y a través de ellos expone las historias de América Latina, específicamente de Centroamérica. Entre su filmografía está el mediometraje documental Xochiquetzal (2008) y cinco largometrajes: María en tierra de nadie (2011), El espejo roto (2013),  Las aradas: masacre en seis actos (2014) El cuarto de los huesos (2015) y Los ofendidos (2016).  Estos filmes han sido premiados en festivales internacionales del continente americano, europeo y asiático.

En el marco de La Escuela Internacional de Verano, proyecto insignia de la Vicerrectoría de Extensión que se realiza por segundo año, en conjunto con el Centro de Formación y Capacitación Cinematográfica del GECU de la Universidad de Panamá, conversamos con la cineasta salvadoreña-nicaragüense acerca de los nuevos retos tecnológicos que existen en la manera en que consumimos cine y de la posición femenina dentro de esta industria. 

1. ¿Cuáles son los retos que enfrente la mujer en mundo cinematográfico? ¿Existe realmente una paridad de género en esta industria?

El cine ha sido liderizado por hombres. Si vemos, casi todo mi equipo de trabajo son hombres y no porque no haya mujeres preparadas. Sí las hay, ahora cada vez más que antes. El cine antes eran hombres; actores y actrices, ahí sí iban las mujeres; el catering, las mujeres; las diseñadoras, las mujeres; pero el director de fotografía, el director, el sonidista, el productor... hombres. 

Creo que poco a poco hemos ido rompiendo con ese mundo que solo estaba permitido para hombres. Ha sido difícil, yo no creo en un cine de hombres y cine de mujeres; creo que cine es cine; conozco cineastas hombres muy sencibles que si uno ve sus películas, uno dice "parece que la hizo una mujer". Al final eso también es un cliché y no creo en eso, creo que todos somos seres humanos. 

En cuanto a la labor, dentro de la industria, de la práctica, sí es verdad que a las mujeres se nos pide probar. Pero no es solamente en el cine. Eso se traslada a todos los ámbitos. Hay todavía, en pleno siglo XXI, carreras para hombres y carreras para mujeres. El cine es una de esas y en ese mundo lo que me ha tocado a mí ha sido siempre demostrar que soy buena, que sé hacer bien las cosas. Si en un trabajo estoy compitiendo con dos hombres, a los hombres no les piden demostrar, a mí sí. Y de hecho, las mujeres cuidamos más nuestros trabajos porque nos pueden correr mucho más rápido. A nosotras no se nos permite cometer errores ni equivocarnos, a los hombres sí. Desde ese punto, nosotras somos mucho más rigurosas, mucho más perfeccionistas, mucho más cuidadoras, pero todo eso también viene mucho por el miedo, el miedo a la pérdida, porque perder para nosotras es más fácil que para ellos.

2. ¿Tienes alguna temática específica en la que te enfocas en tus documentales?

Cuando me gradué de San Antonio de Los Baños (Cuba), fui seleccionada para hacer una beca en alemania, pero la rechacé porque sabía que desde el inicio quería contar las historias de Latinoamérica y más particularmente las de Centroamérica. Me interesaba encontrar mi lenguaje cinematográfico en mi región, con mi gente. Sobre todo las luchas que han tenido las mujeres en nuestro países y las dificultades. Mis documentales todos son de derechos humanos, género o memoria histórica. Tengo seis largometrajes y unos 30 cortometrajes, y todos giran alrededor de eso.

De hecho, tengo una noticia. Me seleccionaron de PIPA con 16 mujeres más del mundo para ir a exponer y hablar sobre mi trabajo. Voy con mi trabajo a exponer cómo desde el cine se puede luchar por la igualdad de género, sobretodo haciendo cine. Y ha sido duro, sí, claro, pero creo que todo es duro. Creo que para la mujer es duro vivir en este mundo de tanta desigualdad, pero también es gratificante porque cuando uno gana las luchas, eso es mucho más gratificante. 

3. En tu filosofía y creencias muy personales, ¿crees que el cine siempre debe llevar un mensaje o también puede quedarse únicamente como entretenimiento?

No, para nada. Estoy en contra de eso. Creo que todo el cine es entretenimiento. Pero el cine que no tiene una lucha social también es necesario. Yo lo necesito, yo hago cine de lucha social y cuando llego a mi casa lo que menos quiero es ver una película sobre el Holocausto o sobre la Guerra de las Malvinas; yo prefiero ver películas tontas o chistosas, una comedia. Yo necesito eso para vivir y creo que el cine también es eso, darnos diferentes sensaciones, emociones y creo en eso, en el cine como un arte. 

4. ¿Qué opinas de las nuevas tecnologías y plataformas de consumo de películas? ¿Crees que en un futuro las salas desaparecerán?

No creo que desaparezcan. Me parece que la tecnología tiene cosas buenas y cosas malas; lo que nos cuenta lo valoramos más. Me acuerdo que ir al cine era costoso; nací en Nicaragua en un pueblo, entonces para ir al cine había que transportarse y pagar una entrada, era como un privilegio ver una película. Ahora se vanaliza mucho ese momento, pero también creo que es bueno no vanalizarlo. No estoy en contra de la tecnología, creo que es otra forma de lenguaje y que hemos explorado muy poco y que creo que hay que hacerlo porque es lo que consumen las nuevas generaciones. Si me pongo en contra de las nuevas tecnologías no voy a trasladar el mensaje, el arte a las nuevas generaciones. 

5. Sabemos que tu último documental partió del hecho de haber conocido la historia de tu padre, ¿siempre las temáticas de tus documentales llegan por experiencias personales? ¿Cómo es el proceso creativo para generar la próxima historia?

Las historias te llegan de distintas maneras. Te pueden llegar desde una foto, te pueden llegar por una escena que viste en la calle, te pueden llegar por un libro, por una vivencia personal, de distintas formas. Pero muchas veces que te lleguen no quiere decir que las vayas a realizar. Para desarrollar el documental te tiene que apasionar el tema porque en la realización de una película en todo el camino hay muchísimas piedras, baches, problemas, pleitos; hay de todo en el camino de hacer una película, te quedas sin plata, te quedas sin editor... de todo. Entonces si no te apasiona el tema, en la primera te quedas. 

6. Si tuvieses que realizar un documental de algún personaje, ¿de quién fuese?

De Rufina Amaya, la primera política candidata a la presidencia en El Salvador que fue en el siglo XIX. 

 
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