Cómo seguir tu vida sexual después del cáncer

 
Jue, 10/24/2019 - 12:24
En la actualidad aún existen tabúes y prejuicios que no son abordados en las mujeres sobrevivientes del cáncer

Hasta la fecha, ningún estudio ha examinado con gran detalle cómo el cáncer de mama o ginecológico puede afectar la sexualidad en la vida de una mujer soltera, de unión libre o casada. 

Lo que sí podemos afirmar es que la tasa de supervivencia de pacientes con cáncer ha mejorado, pero reconociendo que existen muchas alternativas y cuidados a largo plazo para la recuperación de las mujeres. Tenemos que aceptar que “una crisis existencial no es sexy”.  Las cicatrices de las cirugías, el cabello o las partes del cuerpo que se pierden, la fatiga inducida por la quimioterapia, las quemaduras de la radioterapia, las náuseas, los medicamentos que bloquean las hormonas, el adormecimiento causado por las neuropatías, la pérdida o ganancia de peso corporal y la ansiedad, difícilmente, funcionan como afrodisíacos.

En la actualidad existen tabúes y prejuicios que no son abordados en las mujeres sobrevivientes del cáncer como son la disfunción sexual femenina, el cambio en la imagen corporal, el miedo, la depresión, el temor al rechazo o abandono por su pareja, la posibilidad de pensar que su vida se derrumbó, e incluso, la misma ignorancia sobre este tema. 

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En el libro "Sexo ¿¡Y ahora qué hago!?", la sexóloga Alessandra Rampolla describe que la mayoría de las quejas en las parejas relacionadas al tema de la sexualidad son a lo sumo manejables. Es imprescindible que si se trancan en el camino busquen alternativas, sean creativos, y se comuniquen abiertamente. La comunicación y el apoyo que la paciente reciba de su pareja durante la evolución de su recuperación son de suma importancia para ir retomando la normalidad en la relación. La buena información les ayudará a prepararse de la mejor manera para enfrentar el reto de sobrepasar juntos esta enfermedad.

Otro libro es "Sex and Cancer", de Saketh R. Guntupalli, especialista en cáncer ginecológico, y Maryann Karinch, quienes trabajaron con gran ahínco para proporcionar evidencia científica de algo que algunos podrían considerar predecible: el sexo es menos gozoso para las mujeres después del cáncer y todos los tipos de actividad sexual, oral, vaginal y anal suelen reducirse tras la enfermedad. Esto sucede, en parte, por las formas en que el tratamiento inhibe el romance; sin embargo, afirman que hay que evitar etiquetar la vida amorosa como “disfuncional”.

Como sobreviviente de un cáncer uterino hace 24 años y como experta en erotismo pienso que no se trata de poner etiquetas, pero hay quienes en algún momento de la relación necesitan definir claramente, por medio de una confirmación verbal, la esencia de la misma. Muchas mujeres al sobrevivir el cáncer suelen expresarse diciendo: “Ya no tengo ganas”, “entré en la menopausia”, “ya el sexo no es mi prioridad” y así, un sin número de pensamientos negativos que son los que deterioran la relación de pareja ya que el erotismo desaparece durante o después del tratamiento.

El “sexo” no debe confundirse con penetración o coito; no hay disfunción si ambos miembros de la pareja están contentos con el nivel y el tipo de intimidad que disfrutan. Besarse, tomarse de la mano, abrazarse, acariciarse y masajearse une a las parejas, encendiendo así la excitación y la pasión.  

Buscar alternativas con un terapeuta, o solos, facilita la realización de ejercicios de enfoque  que involucren los sentidos, y que llevarán a experimentar otras sensaciones sin la presión de alcanzar una meta como el orgasmo. Experimentar con los ejercicios para el piso pélvico, vibradores, técnicas para lidiar con el tejido de las cicatrices y un rango limitado de movimiento, dilatadores y lubricantes con el fin de alentar a las sobrevivientes a redefinir el sexo después del cáncer como una fuente de gozo sensual.

Es de gran importancia reconocer que has cambiado anatómica, psicológica y hormonalmente; experimenta contigo misma y con preliminares prolongados con tu pareja e incorpora la estimulación compartida de películas, conciertos y viajes para crear una sensación de cercanía. Una experiencia sensual no es necesariamente erótica ni sexual. Sin embargo, las mejores experiencias sexuales son aquellas que, a su vez, son sensuales; es decir, que dan protagonismo a estímulos sensoriales. Si te enfocas en los placeres que tus sentidos son capaces de darte, fortalecerás tu relación de pareja. Los dos se sentirán más en sintonía y más unidos.

Hagamos que tu imaginación y creatividad se apodere de tu vida en pareja:

  • Juega con la iluminación. Puedes elegir luces suaves, ya que crean una gran atmósfera y nos favorecen al darnos un colorcito más bronceado. Además de brindarnos seguridad. La luz de velas, cambiar los foquitos de las lámparas o dejar la puerta entre abierta para que la luz exterior sea la que ilumine. O bien, permitir que a través de la ventana entre la luz de la luna. Esto asegura una experiencia muy romántica.

  • Con el sentido auditivo, la música posee una magia particular para ponernos en ambiente; nos transporta y nos ayuda a vivir películas diferentes en nuestras cabecitas. Incorporar los sonidos de la naturaleza a nuestra cama puede ser increíble, aprovechando el mundo que los rodea. Jugar con palabras de alto voltaje, que a veces a nosotras las mujeres nos cuesta mucho, según estudios científicos, estimula la transmisión de dopamina, una hormona que juega un rol esencial en la excitación sexual.

  • Te propongo que lentamente hagas un recorrido olfativo por el cuerpo de tu pareja. Cuando estés oliendo sus genitales significa que tienes tu cabecita ahí abajo, en una cercanía que no se da con nadie más, solo con ella. Aromatiza el ambiente de la casa con fragancias que incentiven el libido como la vainilla, la canela, el jengibre, la lavanda, el pachulí y la rosa. Dormir desnudos, con solo el perfumito puesto, es una clara invitación a disfrutar pasionalmente.

  • Ponle sabor a la relación con lubricantes y aceites saborizados para las zonas erógenas, ¡para comerse a besos mejor! Dense una vueltita por el sex shop y prueben aquello que más les llame la atención.

  • Los masajes son una gran experiencia erótica, pues se concentran en uno de los placeres más ricos que tenemos. Las caricias nos ayudan a descubrir nuevas zonas erógenas.

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